Muy positivo sería que se hiciera público lo tratado días después de aprobarse el impuesto a la nómina, en la amistosa comida entre representantes empresariales y el gobernador del estado Javier Duarte de Ochoa; para los agremiados a las cámaras empresariales y desde luego para la opinión pública sería interesante conocer si se abordó algún mecanismo que hiciera posible que se amortigüe el incremento que tanto enojo había causado entre importantes sectores del empresariado veracruzano.

Al menos las molestias fueron públicas hasta esa comida y resta ver si el acercamiento privado con el gobernador tuvo efectos sobre el ánimo empresarial para pasar a otros mecanismos de resistencia a la agresiva política recaudatoria impuesta Duarte de Ochoa.

Por lo pronto la controversia ha mostrado la importancia política del influyente sector empresarial, no son casuales las expresiones de apoyo como las de Rocio Nahle coordinadora de los diputados federales del MORENA quién llamó al empresariado a la rebelión y no pagar los impuestos, la del senador priísta Héctor Yunes que los convocó a interponer amparos ante los tribunales federales y del grupo de diputados locales del PAN que busca reunir las firmas necesarias de  los diputados para interponer una controversia en la Suprema Corte de Justicia.