La anunciada designación del dirigente estatal del PRI, Alfredo Ferrari, como secretario de desarrollo social en la entidad, es una clara muestra de que la política de combate a la pobreza es irrelevante para la actual administración. Al igual que su antecesor, Ranulfo Marquez que llegó al cargo sin experiencia alguna, Ferrari sólo es recompensado por librar el camino de la dirigencia estatal del PRI.

Esto, a pesar de tener a la vista el último recuento hecho por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que señala que de los 2 millones de mexicanos que se sumaron este año a la población en situación de pobreza, la entidad Veracruzana aportó medio millón de pobres y que sin duda debería ser el referente para guiar la política de desarrollo social.