Barlovento y Sotavento
Por Adán Genaro
06 de octubre de 2015

Santo Milagroso

 
Con la fortaleza adquirida en Xalapa por MORENA, se hace lógico entender que el partido de Andrés Manuel López Obrador ya se reserve el derecho de admisión y no postule a cualquiera a un cargo de elección popular. Quizá esa sea la motivación para que el ex diputado Uriel Flores regrese a los brazos del llamado PRD rojo, partido al que renunció públicamente por su marcada colaboración gubernamental.

Flores Aguayo no ha sido un opositor real, por eso la buena recepción en el partido que el propio gobernador Javier Duarte presume de tener bajo su control y patrocinio. Este retorno a casa sólo confirma que el propósito central del ex diputado será la caza de los cargos, su acomodo personal en donde menos riesgo corra y hasta donde la ola lo lleve.

Sólo que por encima de los deseos personales de todos los actores políticos están las condiciones reales de la competencia y en la capital del estado está muy reciente la elección federal de diputados, donde, ya lejos del PRD, López Obrador continúa dando muestras de esa fortaleza al lograr el triunfo para su candidato Cuitláhuac García y su partido MORENA, ratificando así que el voto en Xalapa es de marcada tendencia opositora, de izquierda y progresista.

GOBERNAR CON BOLETINES

Américo Zúñiga es de los presidentes que más dinero destina para sostener una campaña mediática de culto a su persona y que llega al exagerado propósito de intentar trascender como el “mejor” presidente de Xalapa. El edil xalapeño olvida la historia reciente de Veracruz, donde el ex gobernador Fidel Herrera derrochó el erario público para alimentar sus delirios de grandeza logrando sólo el repudio popular.

En la gestión de Américo Zúñiga, propios y extraños confirman que el talento no siempre se hereda, como tampoco las cualidades de servidor público. La ciudad tiene muchas necesidades por resolver y no será haciendo crecer artificialmente la imagen del presidente como se tenga una ciudad habitable. De nada sirve cargar al erario municipal las gacetillas pagadas ni la renta de plumas aduladoras que exaltan hasta el arqueo de cejas a quien debe estar dedicado a resolver los problemas de la que alguna vez fue la Atenas Veracruzana.

A los habitantes de la capital del estado les interesa su cotidianidad, porque actualmente la basura inunda las calles y la vialidad se ha vuelto un verdadero suplicio para peatones, ciclistas y automovilistas. Las vías primarias y secundarias están casi intransitables; Xalapa se volvió una ciudad sin ley, donde domina el pandillerismo, el robo en casas habitación y el asalto callejero.

Cuando se atienda todo esto podremos estar ante un buen servidor público. Mientras esto no ocurra, el edil xalapeño no puede pasar el tiempo preguntándole al boletín del día, porque es como preguntarle al espejo que quién es el mejor alcalde que ha tenido Xalapa.