Viernes Contemporáneo
Por Armando Ortiz
29 de octubre de 2015

Se ha dado el caso de varones que dicen a las mujeres que usan minifalda: “Luego por qué las violan”; se ha escuchado a sacerdotes que, para justificar la pederastia de su legión, acusan a los niños de seductores y por ello los curas caen en tentación; o los maridos golpeadores que mientras golpean a su esposa le dicen: “Tú tienes la culpa de que te golpee porque me provocas”. Cada una de esas conductas está considerada como una patología; la persona que piensa de esa manera está enferma.

¿No es este el mismo caso de las personas que viendo a un periodista haciendo su trabajo, haciendo preguntas que quizá incomoden al funcionario o funcionaria, se atreven a decirles: “Luego por qué los andan matando”?

No es ninguna gracia decir eso. Y menos en Veracruz que tiene el récord más alto de periodistas asesinados no sólo en el país, sino en toda América. No se justifica ni es una manera de amedrentar a los periodistas que hacen su trabajo. En Veracruz, a la persona que diga eso, se le debe tratar como a un potencial agresor de periodistas.

Eso fue precisamente lo que sucedió en el Congreso de Veracruz el día miércoles 28 de octubre con una mujer identificada como Tomasa Delfín Martínez, integrante de la CNC, operadora política del PRI y en algún momento colaboradora de Ramón Ferrari, quien la puso como titular de la unidad de Equidad y Género de la SAGARPA.

La señora llegó, como cientos de acarreados a abarrotar el recinto legislativo, con el propósito de boicotear los argumentos de los diputados que se oponían a más endeudamiento para Veracruz. Según reportes periodísticos la expresión “Por eso los matan” se la dirigió a un fotógrafo que se encontraba haciendo su trabajo y que le estorbaba la visión. Cuando la periodista Lourdes López, corresponsal de grupo Imagen se acercó para preguntarle por qué había dicho eso, Tomasa Delfín, a quien en las redes sociales ya denominan “Lady PRI”, se quedó muda.

Muchos funcionarios públicos de quinta, de esos que se arrastran por cualquier puesto público, tienen esa actitud despectiva hacia la prensa. Pero también los de primer nivel. Recuerde usted que en el Congreso ya hubo un secretario de Seguridad Pública quien pensando que nadie lo podía oír soltó un “pinches medios”.

Dice la máxima bíblica: “De la abundancia del corazón habla la boca”. Estos sujetos que de manera despectiva tratan a los medios de comunicación, lo hacen porque en el fondo piensa que los periodistas estorban el trabajo sucio que ellos realizan.

Tomasa Delfín iba de acarreada, para hacer ruido y estorbar el trabajo de los diputados que se oponen a endeudar más a Veracruz. Y es que su oficio es estorbar, oficio que envilece. Pues este estorbo de mujer consideró que le estorbaba un periodista para llevar a cabo su trabajo de estorbar. ¡Vaya paradoja!

De modo que sacó el rencor que traía en su corazón y dejó salir eso que comenta con sus nefastos iguales: “Por eso los matan”. Por eso, porque no dejan que los corruptos hagan su trabajo sucio.

Finalmente los corruptos lo hicieron. Aprobaron más deuda para un estado endeudado. Y todo gracias a personas tan viles como esa Tomasa Delfín Martínez.

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