La tragedia de la inseguridad entre las familias veracruzanas no se detiene. Esta semana la entidad se vio sacudida por crímenes de alto impacto que enlutaron los hogares de diversos municipios: una maestra apareció muerta después de que se denunció su desaparición en el municipio de Yecuatla; una mujer embarazada, empleada bancaria en el puerto de Veracruz fue asesinada a balazos en un presunto asalto a su domicilio y en Xalapa, el conocido fisiculturista  Filiberto Melgarejo murió minutos después de ser baleado a las puertas de su negocio, al parecer en un intento de asalto.

Cada día son más notorios los acontecimientos que muestran la indolencia que domina en las áreas de seguridad pública del estado y que evidencian que en esta materia la autoridad autoridad estatal ha quedado al margen y la ciudadanía parece estar ya sometida a la criminalidad.