Místicos y Terrenales
Por Marco Antonio Aguirre Rodríguez
16 de octubre de 2015
  • ¿Descabezar al fidelato?

Por eso tenían prisa de que Alberto Silva asumieses la posición, porque dejar que esto se calentase provocaría lo que está pasando, el rechazo a su llegada a la dirigencia estatal del PRI.

Pero en contraparte se da un hecho inusitado: la salida de Fidel Herrera del país, el intento por descabezar, aunque sea por cuestión de imagen, al fidelato, al mandarlo como cónsul a Barcelona.

Un consulado, por mucho que se le quiera dar una posición relevante, nunca lo ha sido, por eso no es necesario que el Senado ratifique los nombramientos.

Aunque diga Fidel Herrera que estará cerca, la distancia siempre abre una gran brecha de comunicación.

Así que al parecer el momento no es el mejor para el fidelato.

Pero empujaron, y fuerte, para que se le la nominación a Alberto Silva.

Nada más que el cabildeo no lo realizó ninguno de los insignes miembros del fidelato; ni los diputados Erick Lagos, ni Jorge Carvallo, mucho Tarek Abadalá o Javier Herrera.

Tuvieron que pedir el favor (¿o pagaron el servicio?) a Enrique Jackson, el “asesor de a millón” de pesos mensuales.

El Partido nunca ha hecho la designación de sus dirigentes de modo democrático, siempre se ha colocado a los mismos conforme a las circunstancias del momento.

Pero hoy las circunstancias son contrarias al grupo en el poder, en el gobierno del estado de Veracruz.

La aprobación que decían tener en México, desde los círculos cercanos de la Presidencia de la República, no ha señales para que Silva pueda colocar su estandarte en el PRI estatal.

Por lo pronto presionan aquí, donde pueden hacerlo.

Y los primeros a los que les dijeron que se pronuncien a favor de Alberto Silva fueron a Ericka Ayala, de la CNOP, y Juan Carlos Molina Palacios, de la CNC, ambos cercanos al grupo de Héctor Yunes.

Ambos tuvieron que acceder por aquello de la institucionalidad dentro de las dirigencias del PRI.

La intención de que ellos fueran los primeros es que se muestre como que Héctor Yunes apoya a Alberto Silva, de manera tangencial.

Las presiones también se dieron con dirigentes de diverso tipo cercanos al grupo de Pepe Yunes, con la misma intención de aparentar que le están ganado terreno.

Pero esto no es así.

De hecho Héctor Yunes respondió a los llamados de Alberto Silva a “la unidad” con un boletín críptico.

Alberto Silva dijo que los Senadores del PRI son sus amigos, y que sus criticas no lo afectan, pero en cambio les hizo un llamado “a la unidad del partido, porque el enemigo a vencer está afuera.”

Héctor Yunes acusó el golpe y en su boletín de respuesta ponderó su carácter de ex presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y en ese tenor manifestó que “la unidad no es, no puede ser un fin en sí mismo. Es un medio: uno, para construir un Veracruz mejor: con mayor bienestar, sensibilidad y decencia”.

Agregó que entendiendo esta premisa, la unidad no se decreta, se construye. “Y nadie, que yo sepa construye a manotazos. La precipitación es el mejor método para destruir, no para construir”.

Ese fue su reclamo, pues, por el intento de asalto al partido.

Pero también dejó la puerta abierta: “De esta manera, dijo, para fortalecer la unidad partidista no sólo de cara al proceso electoral de 2016, “en todo momento mi partido siempre podrá contar conmigo”.

¿En todo momento?, ¿incluyendo la asunción de Alberto Silva como dirigente estatal?.

Por su parte José Yunes mantiene la posición en contra de la llegada de Alberto Silva, tanto que hasta ahora se muestra dispuesto a no asistir al evento, en caso de que se haga.

Héctor Yunes tampoco quiere asistir; de hecho ya dejó correr la versión de que sale de México para una gira internacional que empieza el 20 de octubre,

Por mientras ambos Yunes, hoy se muestran más cercanos uno al otro que en tiempos distintos.

Y al fidelato le urge que Silva tome la posición.

Cada día son menos sus adeptos; cada día la posibilidad de ser el candidato del PRI a la gubernatura es más lejana; cada día la posibilidad de que el fidelato pueda ganar la elección en el 2016, incluso desde otro partido, es más débil.

Vaya, muestra de que ya no tienen todo consigo es que los exdirigentes del PRI estatal Amadeo Flores, Carlos Brito y Gonzalo Morgado se pronunciaorn en contra de la llegada de Alberto Silva a la dirigencia del PRI estatal.

Incluso Marco Antonio del Ángel, hijo de César del Ángel, también se pronunció en contra y en contraparte ponderó que él puede ser el próximo presidente del comité estatal de su partido.

La insubordinación total, porque los 400 Pueblos que dirige César del Ángel siempre estuvieron a favor del fidelato, tanto con Fidel Herrera como gobernador, como con Javier Duarte en su papel de representante de ese grupo.

Los 400 Pueblos han trabajado cerca de Reynaldo Escobar. ¿Insubordinación?.

Por eso las prisas, por eso las presiones.

Los místicos y los que se sienten los grandes místicos están en su lucha.