Alejandro Soto Domínguez

TERCERA PARTE

  • La mini crisis nacional de los años 2013-2015, está afectando seriamente a Veracruz, hay una disminución de puestos de trabajadores que tenían ingresos superiores a tres salarios mínimos (177 mil 531) y los del segmento dos a tres salarios mínimos (145 mil 598), y claro un aumento de personas que ganan sueldos de hambre (145 mil 598).
  • Lo anterior significa mayor número de pobres, ante una burocracia estatal cruzada de brazos, contemplando la angustia de los ciudadanos, sin hacer absolutamente alguna acción para solucionarlo. Más atentos a las intrigas palaciegas en pos del 2016, sin darse cuenta del hundimiento del barco.

 

Gracias al generoso espacio de Vocero de la Provincia y de ustedes amables lectores, continuamos el tema laboral. En los dos últimos artículos abordamos el tema de las tres crisis económicas que recientemente han afectado al país a partir del año 1994, y sus repercusiones en el empleo formal y penuria de la población. También subrayamos que estas dificultades afectan de sobre manera la economía del estado de Veracruz. Una de sus principales manifestaciones es la caída más que pronunciada en los niveles de empleo y la profundidad-extensión de la pobreza de los veracruzanos. También comentamos que parte de los apuros en el Estado de los últimos dos años y del presente 2015, se debe a la baja inversión estatal, acompañada de las cuantiosas inversiones del portafolio federal sin iniciar por cuestiones burocráticas. Provocaron entre otros resultados, el crecimiento exponencial el número de pobres (493 mil, segundo lugar nacional). Lo anterior es por lado del gasto público, en la otra mano tenemos la famosa reforma fiscal, que afecto el ingreso disponible de los mexicanos, bajando la demanda de bienes y servicios. El colmo, todavía presumen, que a pesar de la depreciación del peso ante el dólar americano, tenemos una inflación muy baja. Los tecnócratas del ITAM no se dan cuenta que ciudadanos y empresas no tiene dinero para gastar e invertir.

 

Lo anterior sirva de marco para escudriñar los efectos del estancamiento de la economía veracruzana en la calidad de la ocupación. Con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del cuarto trimestre del año 2012 al segundo trimestre del 2015, la población ocupada disminuyo en 84 mil 016 plazas. Pero lo más grave fue la pérdida de puestos de trabajadores que tenían ingresos superiores a tres salarios mínimos (177 mil 531) y los del segmento dos a tres salarios mínimos (145 mil 598). Claro esta disminución, se compenso con un aumento de personas que ganan salarios precarios (145 mil 598), es decir los que perciben menos de dos salarios mínimos, los cuales son violatorios al artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sección A, inciso VI que a la letra dice: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. Los ex diputados federales que aprobaron la reforma de Calderón a la Ley Federal del Trabajo, seguramente se preguntaran dónde están los beneficios para los trabajadores.

 

Pero también, los empleos “decentes”, que son los que cuentan con las prestaciones sociales han sido afectados, mismos que se contabilizan de manera oficial a través del número de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los cuales han disminuido en casi 12 mil plazas, en el lapso tiempo de diciembre de 2012 a agosto de 2015. Da la impresión que el camión de pasajeros con trabajadores veracruzanos va de reversa, y cada vez en una pendiente más pronunciada, sin obstáculos que lo detenga. Mientras tanto las diferencias palaciegas atraen las miradas de la clase política estatal, ignorando el sinfín de grietas del barco Veracruz, que por todos lados hace agua, con la amenaza de su hundimiento. Lo que significa más habitantes en condiciones de miseria, en razón a la afectación del crecimiento de la economía y la generación de empleos. Ante una burocracia estatal cruzada de brazos, contemplando la angustia de los ciudadanos, sin hacer absolutamente alguna acción para solucionarlo. Claro se inventan un sinfín de proyectos sin resultado alguno, simulación.

 

Mientras tanto, los jóvenes en especial los que habitan las poblaciones urbanas en colonias marginadas, son presa fácil de involucrarse en conductas delictivas y/o el consumo de drogas, al no encontrar oportunidades de educación o de empleo. El crimen organizado encuentra un ejército de reserva para sus filas, creciendo silenciosamente, y con ello, la inseguridad. No nos espantemos de sus consecuencias en un Estado que lo tiene todo, menos una clase política que trabaje por un Veracruz mejor.