Muy gastada resulta la respuesta del gobierno a los reclamos sociales, particularmente el método de criminalizar a las víctimas de la violencia como es el caso del Fotoperiodista Rubén Espinoza, de quién se sigue argumentando que no era veracruzano y que fue asesinado en el Distrito Federal, además de insistir en la línea de las drogas como elemento clave de su asesinato y no su actividad profesional.

Lo mismo ocurre en el caso de la joven Fernanda Rubí Salcedo Jiménez desaparecida hace más de tres años y contra quién el gobierno estatal ha lanzado una campaña en medios afines, donde se maneja que la joven mantenía una vinculación personal y sentimental con un integrante de un grupo delincuencial.

Esto como respuesta al video que se difunde en redes sociales donde se registra la actitud indiferente y hasta de burla del Gobernador del estado como ubica reacción a los reclamos que le hacía  la señora Araceli Salcedo, madre de la joven desaparecida.