A menos de un mes de que se celebren elecciones de legisladores en Turquía, se ha cometido uno de los ataques más sanguinarios de la historia de esta nación y que ha cobrado la vida de 95 personas en el momento del atentado y sumando decenas de heridos. Ankara la capital de Turquía fue el escenario de esta masacre cuando irónicamente se celebraba una manifestación en favor de la paz con el lema “Por la Paz, el Trabajo y la Democracia”

En esta región del mundo, es tan efímera  la  paz que este atentado puede traer otras reacciones de grupos extremistas que continuamente rebasan la actuación civil y política de partidos y gobiernos.

De hecho el atentado ha ocurrido en el marco de una movilización pacífica de diversas centrales obreras y formaciones políticas de centro izquierda que demandaban el cese de los combates entre las fuerzas de seguridad turcas y el grupo armado kurdo PKK, así como para cuestionar las medidas autoritarias asumidas por el creciente Gobierno que dirige el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP)