“Cada generación, dentro de una relativa opacidad, tiene que descubrir su misión, cumplirla o traicionarla”. 

Franz Fanon

Los municipios  constituyen espacios de los gobiernos locales en todo el territorio nacional. Los aspirantes a las alcaldías, son las personas más cercanos a la gente en  tiempos electorales. Como alcaldes se transforman  en  los más alejados de las necesidades de la población; sus proyectos se encaminan a cumplir los compromisos de la familia; se sirve a los intereses de los amigos más cercanos o para las componendas,

Siempre están ocupados y preocupados por sus propios intereses. Alejados de la sociedad que los eligió, y de su servicio. Su estilo de trabajo, casi siempre, acaba por enfocarse en los negocios personales o privados. A  los alcaldes nos les gusta rendir cuentas, son reacios a la transparencia. Hasta se enojan si se les pregunta. Asumen que rendir cuentas es una afrenta en lugar de una responsabilidad.

Los ayuntamientos son malos administradores, cobran los prediales, las  multas; autorizan obras y construcciones; registran nacimientos, matrimonios, divorcios y hasta defunciones. No son gratis los servicios que otorgan  a la ciudadanía. Es más, los servicios municipales son caros y malos, todo tiene un precio, se venden o permutan las  áreas verdes; las únicas calles que tienen prioridad, son las de los familiares, las de los negocios de los  amigos; en el cabildo se modifican  a  la voluntad del presidente municipal los planes de inversión de la obras pública; a la  libre  conveniencia  de éste, se desprecian los pocos aciertos y  las obras  de sus antecesores.

Por extraño que parezca, hay obras que se cobran dobles, otras que nunca se realizaron, pero  los impuestos se incrementan, para mantener una cara y deshonesta burocracia, que  inventa viajes, y hasta se compran premios para legitimarse.

Algunos servicios básicos no son cobrados a los aliados del alcalde en turno, pero si se trata de atender  los baches, el arreglo de  las calles, mantener su iluminación,  para estos nunca se tiene dinero. No hay presupuesto que alcance, es la excusa favorita; los ciudadanos deben esperar otro año, a ver si el alcalde puede o quiere.

Américo Zúñiga Martínez, actual alcalde de Xalapa, es un joven formado en el nido paterno de  una élite surgida de una burocracia al más puro estilo del viejo PRI  de Veracruz. Esa escuela que construye relaciones mediante compromisos y componendas, en un partido que los cobija, los defiende y los apuntala, porque todos son exactamente iguales.

El alcalde xalapeño, joven de edad y viejo en mentalidad, representa ahora  a  la Conferencia Nacional de  Municipios de México, conocida como CONACC, heredada cedida o comprada  al  ex alcalde  de Cuernavaca, Jorge Morales Barud, acusado  y cuestionado  por los  ex regidores de  su  ex comuna,  por haber sido  una persona insensible , ineficiente y  poco transparente; durante su gestión dejo una deuda de más 658 millones de pesos, que prorrogó por 20 años.

Jorge Morales Barud fue un edil reprobado por los ciudadanos de aquella ciudad, tanto que Cuauhtémoc Blanco le ganó la reciente elección, sin partido, ni estructura, ni recursos. El Gabinete Estratégico de  Comunicación (GEC),  lo calificó en el 46 de 60 de las principales ciudades del país, por los pésimos servicios municipales de su administración, sobre la cual el semanario proceso describió como “la ciudad de los secuestros”, que tuvo su punto más álgido con el secuestro, tortura y asesinato del hijo del poeta Javier Sicilia.

Hablar de Morales Barud es describir uno de los máximos representantes de ineficiencia, corrupción y opacidad priista. Esa es la carta de  presentación de quien fue hasta el pasado  viernes dueño de la nueva agrupación municipal, sigue presidiendo de manera interina, otro membrete llamado Federación Nacional de Municipios de México (FENAMM).

Esta es la herencia o compra de Américo Zúñiga. Una agrupación que no suma, sino resta, donde no son todos los que están  ni están todos lo que son. Una agrupación de membrete en la que su secretario, Mauricio Villa, es amigo cercano a Tomás Ruiz, quien encabeza un proyecto político contrario al de José Yunes Zorrilla, con quien el alcalde de Xalapa está alineado, como recurso de salvación política.

La conacc, como simulación, costará mucho sin duda al erario xalapeño, escaso en obras y acciones de beneficio social, tan ineficiente como inútil. Con una sola muestra, uno se pregunta ¿Quién asesora al presidente de la ciudad y pomposo presidente nacional de la CONACC? ¿El descuido en su boletín de prensa número 1806 refleja esa ineficiencia, o es la carta de presentación de la indiferencia hacia ese cargo?

La lectura de ese boletín, aún en línea por cierto, refleja  la poca seriedad del comunicado de  prensa del ayuntamiento,  que más que hacer su trabajo, “nada de a muertito” por la plena  confianza le dan los más de 42 millones de pesos repartidos a los medios de comunicación, quienes ni por error, se atreverán a cuestionar nada. Es más, será aprovechado para negociar con el jefe Valera “queremos convenio con usted”, y buscar al alcalde para desayunar.

El chacaleo  del  boletín de prensa, Comunicado No. 1806, sigue desactualizado, la página oficial del ayuntamiento de Xalapa fue repetida por los medios afines a la línea del joven Américo Zúñiga. Sin duda, el ayuntamiento de Xalapa, no es serio, ni profesional  en estos eventos. Claro, salvo que la indiferencia o la ineficiencia lo caractericen.

La organización de la reciente agrupación viste sólo de membrete, daña su imagen aunque  alimente la autoestima de quien desgobierna Xalapa. Bien valdría preguntar ¿cuánto costó a los xalapeños el numerito? Sin duda, la información saldrá a la luz, a pesar de su negativa y rechazo a dar rendir cuentas públicamente. Américo Zúñiga sigue siendo  el  sujeto más desobligado en la rendición de cuentas, el número uno en opacidad nacional, al sumar  más recursos de revisión y mas requerimientos  para la imposición de medidas de apremio por el incumplimiento de la  entrega de información, ejemplo que ya imitan los vecinos  ayuntamientos de Coatepec, Emiliano Zapata, Jilotepec, Naolinco y Actopan.

Sin duda, Xalapa es el epicentro de la opacidad nacional.  Claro, hasta que el INAI los alcance, en un futuro cercano.

Expediente  público.

¿Será cierto que un director de Cmas Xalapa, aconsejó al alcalde cobrar obras que fueron hechas en 2013 y  que la empresa soluciones Lubra  facturó en 2014?

Ya veremos.

Expediente privado.

Los xalapeños tienen en la comuna a un edil que no sabe leer ni escribir, y además se ostenta con título de ingeniero.  De paso viola el procedimiento de elegibilidad, ya que para ser considerado como elegible para un puesto de elección popular, el que no lee es como el que  no ve. Lo más grave es que el “ingeniero” firma documentos oficiales ligados a la obra  pública, lo cual será sin duda, un terrible problema legal en el corto tiempo. ¿Es alfil específico de alguien interesado en el encubrimiento de negocios privados en obras públicas?; ¿no es ilegalidad en todo lo que ya firmó y que tiene que ver con dinero públicos?

SI LE INTERESA EL TEMA, CONSULTE:

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https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=5&cad=rja&uact=8&ved=0CDUQFjAEahUKEwjg7pzF3brIAhUG0YAKHaC0BVc&url=http%3A%2F%2Fwww.diariodemorelos.com%2Farticle%2Freprueban-cuernavaca&usg=AFQjCNGzNztC1Rpcq-iDUHwWs3iqJ9ofAg&sig2=rIxIt6DwHhojKJzDfxVBdg