Astrolabio Político
Por Luis Ramírez Baqueiro
11 de noviembre de 2015

“Apresúrate siempre hacia la solución.” – Horacio.

No cabe duda que la opinión pública está trepada en la cresta especulativa que se gesta con la llegada del fin de un sexenio y el proclive destape de un nuevo sucesor, aunado al evidente proceso electoral que se desarrollaría siempre y cuando no le continúen dando de ramalazos a las autoridades electorales y a los propios legisladores locales, que en suma actúan como brazo ejecutor del ejecutivo para incidir en el mismo proceso.

Y es que la recientemente anunciada invalidación de 41 artículos del Código Electoral de Veracruz, es la evidencia de que al gobernador Javier Duarte lo han vuelto a traicionar sus colaboradores y sus deseos por preservar el orden y control del proceso electoral en ciernes.

LA determinación de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para validar el análisis de las acciones de inconstitucionalidad que interpusieron las dirigencias del PAN, PRD; MC y Morena, contra la ley electoral por violar lo establecido en la Constitución, es la muestra confirmante de la intentona.

De este modo, el Congreso de Veracruz, así como el Organismo Público Local Electoral (OPLE) tienen junto al Gobierno Estatal un plazo de 30 días para determinar qué va a pasar con las instalaciones del órgano jurisdiccional.

Los espejitos vendidos por personajes como el actual secretario del Trabajo y Previsión Social, Gabriel Deantes Ramos en el sentido de que podría controlar a consejeros e incluso manejar a su antojo al secretario Ejecutivo se vinieron por tierra.

La SCJN declaró inconstitucional las facultades que se le otorgaban al Secretario Ejecutivo para nombrar enlaces administrativos de los Consejos Distritales, facultad que sólo corresponde a los Consejeros Electorales del OPLE.

La invasión de esferas de competencia que pretendieron desarrollar en Veracruz quedo evidenciada por los magistrados, que ni tardos ni perezosos salieron a enmendar el craso error en que los tripulados legisladores locales incurrieron al aprobarlo, a pesar de la serie de señalamientos de legisladores de oposición.

Pero mientras los veracruzanos se encontraban a la espera de un mensaje, un destape o una señal, de parte del presidente Enrique Peña Nieto en su reciente visita a la capital del estado, los legisladores locales daban entrada al análisis del presupuesto de Egresos del 2016.

Y es que ahí vienen otro ramalazo para las aspiraciones y sueños de los veracruzanos que esperaban con ansias que al menos en el último año de administración estatal se vieran concretadas en obras y acciones de infraestructura, la nula actividad gubernamental del Duartismo.

Es así como el tan cacareado presupuesto remitido por el secretario de Finanzas y Planeación, Antonio Gómez Pelegrín, a la legislatura local, prevé una significativa reducción en la obra pública.

De golpe y porrazo el ejecutivo estatal recorto en nueve mil millones de pesos en obra pública para el 2016, evidenciando una menor recepción de las participaciones federales y un recorte en la ministración de la Universidad Veracruzana, el Tribunal Electoral Estatal..

Por sorprendente que parezca, el gobernador Duarte de Ochoa buscará incrementar el gasto corriente en 15 mil millones de pesos, teniendo para ello un aumento en el cobro de impuesto, derechos y aprovechamientos.

Ahora sólo queda preguntarnos ¿como si se proyecta por ejemplo un incremento en el pago de los intereses de la deuda, y no en recursos para cubrir la operación de Organismos Públicos Descentralizados?

La serie de deficiencias mostradas por el equipo cercano al gobernador a lo largo de estos últimos cinco años, hace pensar que sólo están ahí para todo menos que para servir a los veracruzanos.

Al tiempo.

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