Viernes Contemporáneo
Por Armando Ortiz
20 de noviembre de 2015

Ya por Dios, déjense de chaquetas mentales. La culpa de todo la tiene el presidente de la República, quien no apapachó a ninguno de los que suspiran, que no le sonrió bonito a nadie, que no le sobó la espalda a ningún político con posibilidades de gobernar Veracruz. De haberlo hecho el presidente, el apapachado ya hubiera mandado poner su foto en espectaculares, o en esas revistillas sin credibilidad que se prestan para el juego de las aspiraciones. Pero no, al parecer Peña Nieto dejó muy claro que no le iba a hablar bonito a ninguno de los que aspiran, por eso no dejó que ninguno se apareciera por su camino. De tal modo que los que esperaban señales, los que vaticinaban designaciones se quedaron esperando el tren y éste no pasó.

Pero después empezó el juego de las visitas y por ahí el presidente estatal del PRI sin pudor se dejó ver con el supuesto amigo del alma, con Aurelio Nuño, de quien dice lo apadrina y asegura que va a hablarle al oído al presidente para que el designado sea él.

Pero como eso no ha sucedido y la designación se sigue tardando, Silva ya alquiló una recua de textoservidores, a quienes puso unos billetes en el liguero para que hablen bien de él, para que pregonen las virtudes de él, para que exageren las posibilidades que tiene de llegar a ser el candidato a gobernador.

Pero sus textoservidores lo hacen tan mal, que su ejercicio dizque periodístico se ha vuelto a lo sumo burdo, tanto que rebasa los límites de la abyección; es tan abyecta su “verdad” que no permite ocultar la mentira. Y todavía se ofenden, se sienten agredidos pues ellos dicen estar ganándose el pan de cada día con el sudor de su frente.

Dado que no le está funcionando la estrategia local, el excoordinador de Comunicación Social de Javier Duarte, quien hizo muchos contactos con los medios de comunicación de México, está invirtiendo para que los medios del centro de la República lo coloquen como el ungido. De tal modo que en Frentes Políticos de Excélsior, la sección editorial de este medio, en el apartado V del jueves 19 de noviembre, le preguntan a Alberto Silva si él pude ser el bueno para la candidatura del PRI. Y silva contesta “yo no puedo descartarme, porque no me he encartado”. Entonces editorialmente Excélsior concluye que Silva “tiene los merecimientos para ser el candidato”; ojo, Frentes Políticos no dice que lo será.

Pero aunque lo dijera, Excélsior hace muchos años que ha dejado de ser “El periódico de la vida nacional”. Excélsior ya no vive los momentos de gloria que tuvo cuando lo dirigía Scherer, en esa época una nota a ocho columnas cimbraba al país. Si no que le pregunten a los seguidores de Manuel Carbonell cuando leyeron en Excélsior las palabras de don Jesús Reyes Heroles: “Yo, como veracruzano, no he votado por él”.

Hoy día Excélsior es propiedad de Olegario Vázquez Raña, un mercenario que se unió a Fox y Martha Sahagún para hacerse de este medio y ponerlo a disposición de sus negocios.

Pero los textoservidores y los aduladores de Alberto Silva, como gatas en celo andan de aquí para allá pregonando lo que ellos mismos saben no está ocurriendo.

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