Política
Por Mario Mijares
02 de noviembre de 2015

El Papa Francisco es un hombre que ¡No se cree Papa! sino que ¡Es! Hace diferencia con los muchos fundamentalistas católicos del mundo.

1.- Recientemente el Papa Francisco, ha dado mucho que pensar y hablar. Desde la entrevista con Raúl Castro, en el Vaticano, y cuando a la salida de la audiencia, el primer ministro cubano expresó; “Sí el Papa continua así, me vuelvo católico”. Asimismo, recibió a Andrés Manuel López Obrador, destacado luchador social en México y dirigente del partido de MORENA. Meses más tarde viajó a Cuba en dónde también conversó con Fidel Castro, quienes al final de la charla ambos quedaron impresionados, uno del otro. De la Habana, el Papa viajó a los Estados Unidos, en la que realizó su participación histórica en el Congreso de esa nación, precisamente en el lugar en dónde se encuentran representados los oligarcas que mueven al mundo. El viernes pasado criticó a los sacerdotes y obispos católicos, que difamaron al arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, a quien asesinaron por su compromiso con los pobres de ese país centroamericano, su canonización ha sido retardada por varios de sus detractores.

En días pasados por medio de Facebook, apareció una filmación en que el Papa, recibe a un joven jesuita, el cual le solicitó su opinión respecto a su labor, y lo sorprendente fue que el Papa definió la Política desde la visión aristotélica, haciendo énfasis que: “la política es un fenómeno humano por excelencia, en relación a la educación y el bien común”. Lo más prodigioso de esa disertación es que invitó a todos los laicos católicos a participar en política. Esto se da precisamente en una época que la política, tanto teórica como operativa, ha sido tergiversada y menospreciada por los falsos intelectuales así como por los ciudadanos comunes y corrientes.

2.- Ante tales acontecimientos protagonizados por Francisco, he de confesar que de forma pública lo he elogiado, igualmente lo compartí públicamente por Facebook. Sin embargo, la semana pasada uno de mis exalumnos, me envío por ese medio virtual, la noticia de que el Papa Francisco, había perdonado a la organización Legionarios de Cristo, y así tomado al todo por las partes, los llenó de insultos merecidos, debido a los abusos no sólo sexuales de del fallecido Marcial Maciel. Traté de iniciar un diálogo con el joven licenciado Daniel Dehesa, para realizar un leve análisis, empero por desgracia, tanto las creencias al igual que el materialismo dialectico, ciegan toda discusión con sus argumentos y ahí quedó.    

3.- Al finalizar la pequeña discusión recordé el artículo de Luis Borges, Kristus och Judas, del gran escritor argentino, autor destacado de la literatura del siglo XX. Al releer el texto confirmé que no es nada sencillo discutir y escribir sobre los misterios que tiene la teología. El hacerlo te puedes enfrentar a controversias y algunas blasfemias a tu persona, no obstante decidí garabatear sobre el tema.

Borges en un párrafo, cifra como epígrafe, el pensamiento de Nils Runeberg, teólogo sueco y autor de Kristus och Judas, autor muerto hace un siglo y quien señaló: “No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas”. Fue un hombre que renunció al honor; al bien; a la paz y al reino de los cielos, esto sucedió cuando precisamente Jesús le había dicho: “”Serás mejor que todos los demás, porque sacrificarás el cuerpo de hombre del que estoy revestido”. Así es como este personaje pasó a la historia de la tradición cristiana a modo de ser el traidor por antonomasia, fue él en realidad el discípulo privilegiado al que se le encomendó la misión más difícil.

La pregunta que hace Borges es: ¿Por qué Judas no renunció a renunciar? Es decir no renunció a renunciar, y eligió el crimen más vergonzoso; nada menos que el abuso de confianza y la de delator. Dice quizás serán paliativos; el adulterio en la que suele participar la ternura y la abnegación; en el homicidio, el coraje; en la blasfemia, cierto fulgor satánico y es por ello, que la acción cobarde de Judas, no tiene exculpa.

4.- El Papa Francisco, es Doctor de la Iglesia Católica, y ahí los doctorados no son cómo las de las escuelas patito, como sucede en muchas universidades de México. Las lecturas que se deben tener para presumir un título de doctorando son extensas. Es por ello, que considero que el perdón papal no es a Maciel, sino a los legionarios así como a los integrantes del Regnum Christi, el brazo seglar de los Legionarios de Cristo. Al pecador la Iglesia católica lo envía al Purgatorio, que es para ellos, un estado de purificación del alma de los muertos en donde purgan sus pecados antes de alcanzar la gloria. Pero a los perdonados en vida, los pone en una penitencia histórica, en la que aparecerán como traidores, no sólo a la confianza de Jesús Cristo, de quienes utilizan no sólo su nombre, sino su gran prestigio de hijo del creador, pero también al Estado Vaticano.