Tan mal está la situación en el PRD que Agustin Basave apenas llevaba unas semanas inscrito como militante y sin hacer campaña ya fue nombrado dirigente nacional. Ya sin las figuras de peso político que le dieron origen, en este partido adoptan todo tipo de medidas con tal de sobrevivir en las próximas elecciones: lo mismo establece pactos con gobernadores priístas para imponer dirigentes, que promueve la legalización de la mariguana o acuerda alianzas electorales con el PAN.

Agustin Basave deberá superar las buenas intenciones si quiere que su partido repunte en las 13 elecciones locales del 2016, y que serán la base de las presidenciales del 2018, donde incluso su registro podría salir abollado.

La dirigencia del sol azteca tendrá que batallar con varios lastres, de inicio esta el hecho de que el PRD ha sido desplazado ante la opinión pública por MORENA, a quién ya se identifica como el partido de oposición real al PRI. A ello hay que sumar la ausencia de candidatos competitivos y que se refleja en su caída electoral y lo más delicado que es la colaboración de sus dirigentes con los gobernadores priístas como es el caso de Veracruz.