El atropellamiento y muerte de una persona en céntricas calles de Xalapa, no puede obedecer únicamente al cambio de circulación vial propuesto por la autoridad municipal. No es la primera muerte que ocurre bajo las ruedas de la chatarra que presta el servicio de transporte público.

Las causas de los accidentes en que se involucra  el transporte público se localizan en la complacencia de los tres niveles de gobierno que se omiten ante los controles que deben  existir para la prestación de este servicio en la capital del estado; la capacitación de los choferes, el otorgamiento de licencias, las revisiones mecánicas y el estado de las unidades son aspectos soslayados que debieran revisarse continuamente para evitar más desgracias personales.