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Foto: La Jiribilla Jarocha

El caso de los narcosobornos  * La misoginia y el desdén a la mujer  * El caso UV en el Senado  * Alianza para ganar Veracruz: Pepe Uribe  * Con alianza o sin alianza, el perredismo opera a ras de piso  * 22 años después, Víctor Rodríguez no la hace  * El discurso y el engaño en el MT  * El depa de Sara en Xalapa

Qué mejor para Yunes Linares o Bueno Torio, para Cuitláhuac o Dante, si el candidato del PRI fuera Erick Lagos o El Cisne Silva Ramos, uno enlodado en casos de narcosobornos y el otro con su celebérrimo desdén y repudio a la mujer. Pobre PRI.

Si fueran los Yunes rojos —José Francisco y Héctor, senadores por Veracruz— tendría la oposición un dilema mayor, por lo que implican sus corrientes y estructuras, por su posicionamiento en el ánimo de los electores, porque uno y otro se han confrontado con el duartismo y se han desligado de Javier Duarte.

Erick y El Cisne no. Proceden del mismo tronco, el proyecto concebido por Fidel Herrera Beltrán para gobernar por 30 años.

Pero su desprestigio es brutal, caldo de cultivo para la derrota del PRI.

De Erick Lagos hay episodios vergonzantes, indignos, materia de un tribunal o mínimo de un código de ética.

Hay quien sostiene que no es hijo político de Fidel Herrera Beltrán sino hijo biólogico. Lo delata un tic, la mano en el bolsillo del pantalón y el movimiento evidente de cómo se rasca la piel. A los dos les sale igual.

De Fidel Herrera aprendió las mañas y los trucos. Abrevó en las tretas que solía verle al eterno legislador de la cuenca, diputado federal y senador por Veracruz, líder del Movimiento Nacional de la Juventud Revolucionaria en los tiempos del echeverrismo, funcionario menor, grillo mayor, un talento de la política que devino en la peor escoria del PRI.

Ese fue su maestro. Y Erick Lagos resultó un alumno ejemplar. Así llegó al gobierno de Veracruz, discreto, en la secretaría particular, operando en las sombras, abriendo puertas, filtrando y atajando a quienes el entonces gobernador excluía de su entorno político.

Fidel lo envió al Congreso estatal. Y ahí, en la Comisión de Hacienda fue la tapadera del latrocinio, del saqueo descomunal que dejó a los veracruzanos sin futuro, las arcas secas, la desigualdad mayor, la esperanza frustrada mientras a la pandilla fidelista se le veía enriquecerse.

Fue Erick Lagos un buen conserje del atraco a Veracruz. Cuidó a su mentor, lo eximió de ser investigado, de sufrir la embestida de la oposición y de situarlo a las puertas de la cárcel.

Fidel se fue y Erick Lagos ha sido la carta mejor guardada de la fidelidad. Con Javier Duarte fue subsecretario de Gobierno y secretario de Gobierno, y en un ínter, líder estatal del PRI. A sus pies, el poder lo mostró como lo que es, en su esencia, con el potencial para regatear, agandallar y enlodar la vida pública de Veracruz.

Operó la compra de perredistas en 2013, cuando los resultados de la elección presidencial, un año antes, evidenciaban que el PRI iba a la baja. En Veracruz perdió Enrique Peña Nieto, ganó la panista Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López comenzó a consolidar su proyecto personal, entonces PRD, hoy Morena.

Maletín en mano, la oferta abierta, Erick Lagos integró el pull de agentes que el gobernador de Veracruz dispuso para reventar la pretendida alianza PAN-PRD. Jalaba a alcaldes, dirigentes, legisladores del PRD, líderes locales y nacionales, hasta contaminar el escenario, con dos consejos estatales, dos presidentes, el legítimo y el espurio, que generaron las condiciones para que el Tribunal Estatal de Elecciones en Veracruz resolviera que la alianza carecía de validez legal.

Así se cayó la alianza PAN-PRD en 2013 y con ello se frustró el intento de ser mayoría y contrapeso del gobernador priísta.

A Erick Lagos lo acusó Marco Antonio Estrada Montiel de vender candidaturas desde la presidencia del PRI estatal, de faltar a la democracia y de servirse del poder.

Lo exhibió en un desplegado con el que renunció a su militancia tras serle negada la candidatura a contender por la alcaldía de Las Choapas, pues el compromiso del duartismo era con Renato Tronco, quien había propuesto a su hermano Miguel Ángel para sucederlo en la presidencia municipal.

Estrada se fue al PRD. No se afilió. Usó al partido del sol azteca e integró a la militancia del PAN. Le fue arrebatada con fraude la alcaldía pero revirtió en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Ganó la alcaldía en la elección extraordinaria, cuando el PRI le negó a Miguel Tronco el registro como candidato.

De todos los pecados que distinguen a Erick Lagos, el peor es el de los narcosobornos. Un jefe regional de Los Zetas, Raúl Lucio Hernández, alias El Lucky, detenido por la PGR, reveló que su organización pagaba fuertes cantidades al gobierno fidelísima y que un funcionario de apellido Lagos, de alto rango, era el enlace para realizar la operación.

Identificó el periódico Reforma a Erick Lagos como el funcionario aludido, etiquetado como un narcopolítico ligado a Los Zetas. Aunque el hijo político de Fidel Herrera replicó, su nombre quedó marcado por el caso de los narcosobornos.

Misógino, locuaz, lengualarga, difamador, de todo es El Cisne Silva Ramos, el delfín de Javier Duarte, su proyecto para la sucesión, quizá el más desprestigiado, con quien intenta asegurar su cuota de impunidad.

Su historia es sabida y sobada, difundida y condenada.

Llegó al PRI estatal y a la primera provocación sucumbió. Le preguntaban los reporteros que qué requisitos tendrían que reunir quienes aspiraran a ser candidatos a una diputación. Silva Ramos habló y habló con voz de loco sin freno. ¿Y el antidoping? Sí, el antidoping, respondió. ¿Y prueba de embarazo?, le dijo una reportera. “Podemos realizar prueba antidoping, antiembarazo, antitodo”, dijo.

Se mató solo. Vaya expresión de misoginia y discriminación, cuando que la Constitución Política y la Carta de los Derechos Humanos prohiben que por un embarazo se le conculquen sus garantías a la mujer.

#PRImisógino fue uno de los hashtags usados en redes sociales para evidenciar al PRI de Veracruz, las mujeres agraviadas, convertidas en pieza de uso electoral y luego en trapo que se lanza a la basura.

Primero lo negó, después diría que fue un error gramatical, más adelante señaló que fue un malentendido. El Cisne Silva, el embustero mayor.

Se le ocurrió limpiarse la imagen usando precisamente a las mujeres. Envió pues a la diputada por Coatzacoalcos, Mónica Robles de Hillman, presidenta de la Comisión de Equidad y Género en el Congreso de Veracruz, a recoger el tiradero. Dijo ella que él le había asegurado que en ningún momento expresó lo de la prueba antiembarazo. Y que ella le creía. Pues Mónica también mintió.

Lo condenó todo el PRI. Lo obligó la secretaria general del PRI nacional Carolina Monroy del Mazo a ofrecer una disculpa pública a las mujeres, acusado de misógino, de despreciar a las féminas.

Y lo hizo exhibiendo un ojo morado, presuntamente golpeado durante un altercado con el gobernador Javier Duarte, según el periodista Edgar Hernández, autor de Línea Caliente.

Erick Lagos y El Cisne Silva son las cartas del gobernador Javier Duarte. Con ellas intenta descarrilar las aspiraciones de los Yunes rojos, Pepe y Héctor.

Y en la oposición hay fiesta. Saben que uno o el otro disminuyen el potencial del PRI, que son vulnerables por su desprestigio, que llevan escándalos a cuestas, que se les ubica como más de lo mismo, como la extensión de Fidel Herrera y de Javier Duarte, ambos para perpetuar el proyecto priísta que sumió a Veracruz en la quiebra financiera, en el baño de sangre, en la pobreza, en la corrupción y en la impunidad.

Dicen Miguel Ángel Yunes, el Yunes azul; el panista Juan Bueno Torio, el morenista Cuitláhuac García o el líder real de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, que ojalá el PRI les ponga enfrente a Erick Lagos o al Cisne Silva. Sería el escenario ideal.

Se trata, pues, de perder el poder. ¿O no Javier?

Archivo muerto

Qué afán de Javier Duarte de recibir metralla. Faltó de nuevo a su palabra y lleva a la Universidad Veracruzana a un escenario de crisis. Vapuleado en medios nacionales, exhibido por la Asociación Nacional de Universidades, Institutos y Escuelas de Educación Superior (ANUIES), ahora el caso UV llega al Senado de la República. Sara Ladrón de Guevara, rectora de la UV se reunió con las comisiones de Hacienda y Educación y expuso el adeudo de más de 2 mil millones de pesos que mantiene el gobierno duartista al retener incluso fondos federales. De los 4 mil 677 millones de pesos destinados para el ejercicio 2015, no se les han entregado 2 mil 381 millones de pesos al 9 de noviembre, que equivalen al 78 por ciento de aportaciones estatales y 20 por ciento de las aportaciones federales. Pepe Yunes, senador por Veracruz, y Juan José Romero Hicks, presidentes de las comisiones de Hacienda y Educación se comprometieron a proponer un punto de acuerdo en el pleno del Senado a fin de que el gobierno duartista cumpla con su obligación y deje de retener los fondos de la UV. Javier Duarte había ofrecido revisar el adeudo y darle salida. Pero no cumplió. La falta de liquidez amenaza con provocar que no puedan pagar salarios ni las prestaciones de fin de año. Qué necesidad. La crisis en la UV en el Senado por la forma en que la pandilla duartista se apuñala una millonada… Pepe Uribe ya despertó. Exalta el regidor panista la alianza PAN-PRD, como motor de cambio, como instrumento para echar al PRI del palacio de gobierno, en Xalapa. “Si la alianza se da Veracruz va a ganar —precisa—, cuando ha habido alternancias ganan los ciudadanos porque se rompen vicios”. Más adelante apunta: “El PRI lleva más de 80 años en el poder y no ha habido buenos resultados, y no lo digo yo, hay que buscar en internet y ahí está toda la información”. Había coqueteado Pepe Uribe con el Partido Encuentro Social, al acudir a la toma de protesta del nuevo comité municipal en Coatzacoalcos y eso le valió el amago del PAN de expulsión. Hoy se suma a la tendencia aliancista y tácitamente se ubica como un serio aspirante a la diputación local por el distrito de Coatzacoalcos urbano… A ras de piso operan ya las tribus perredistas, sea con alianza PRD-PAN o sin ella, muchos en la órbita de Miguel Ángel Yunes Linares para la contienda por el minigobierno de Veracruz. Es lo suyo. Trabajan en cada sección electoral, en colonias y ejidos de Coatzacoalcos, donde el voto es copioso, donde han vapuleado al PRI. Operan donde el panismo carece de todo, donde el panista no se involucra, en los pantanos y las zonas lodosas, en los enclaves priístas, donde el voto duro del tricolor es el voto que se compra con dádivas que proceden de los programas sociales, obvio violando la ley. Dicen los perredistas que alianza PRD-PAN es un escenario de excelencia, pero que si se descarrila, si no se formaliza, si se llegara a frustrar en los tribunales electorales, habrá alianza sin siglas, con el panismo que comulga con el cambio y con desterrar al duartismo, que es fidelismo y que es priísmo, y que equivale a robo, despojo, quiebra financiera, violencia e inseguridad. Ellos van con Yunes Linares, con alianza o sin ella. Y de entrada, ya permean a ras de piso, la fórmula que siempre derrota al PRI… 22 años son media vida política. Y peor si son un desperdicio. Así le ocurre a Víctor Rodríguez Gallegos, líder estatal del Movimiento Territorial del PRI, que en 22 años aún no articula un discurso decente, hilado, digno, hablando como si pronunciara un trabalenguas o si no supiera qué palabras emplear, citando lugares comunes, exhibiendo pobreza intelectual. Aludía Víctor Rodríguez a las promotoras con las que fue a buscar el voto, en el evento que congregó a su líder misógino, Alberto Silva Ramos, alias El Cisne, y a la dirigente nacional del MT, Ana Lilia Herrera. 22 años después, encanecidas, achacosas, suplicantes siempre de una limosna institucional, las promotoras siguen ahí. Y 22 años después Víctor Rodríguez es un acaudalado líder del PRI, ex subdelegado de la Sedesol federal en Veracruz, víctima de enriquecimiento explicable, que toma la protesta a los comités de base del MT, en una simulación total pues carece el Movimiento Territorial de militancia y se nutre del priísmo que forma parte de los sectores y del ONMPRI. 22 después, el mismo circo, la misma maroma y el mismo trapecista… ¿Quién es ese funcionario que le puso departamento a Sara, no en el sur sino en Xalapa, lejos de las miradas curiosas y del escrutinio de los que todo ven y todo destruyen? Que es vida privada, quizá. O quizá no, pues el depa, los paseos, los placeres, el reventón, se pagan con recursos que proceden del erario. y eso es información pública. Allá Sara y acá la señora y los chilpas. Qué amor… 

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