En los hechos la política pública adoptada por el gobierno estatal para la protección de los periodistas nunca existió. Desde su creación La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas careció de legitimidad, alejada de los problemas de los trabajadores de los medios de comunicación y sometida a los caprichos del gobernador, prácticamente no tuvo ninguna función social. Por eso Namiko Matzumoto puede irse o quedarse a terminar el sexenio, da lo mismo, su función es de ornato.

En ese sentido también resulta insustancial agregar protocolos que no son acompañados de un cambio real en el comportamiento del ejecutivo estatal frente a la crítica periodística, ninguna disposición federal tendrá sentido si no se agrega una gran dosis de tolerancia ante quienes piensan diferente y tampoco nada cambiara si desde  las instituciones se promueve la persecución de quienes reclaman un cambio de rumbo en la entidad.