Inquietud Magisterial
Por Luis Ortiz R.
05 de noviembre de 2015

Soy uno de los miles de maestros que pronto será evaluado, reconozco que me encuentro preocupado y un poco nervioso, pero no le temo al examen y a las etapas que un grupo de profesionales exigen a los maestros que seremos examinados en nuestro quehacer docente.

Mi preocupación principal, es por no conocer los perfiles de los estudiosos que prepararon las herramientas de evaluación. Me preocupa no conocer los motivos reales para ser evaluado, también me inquieta no ver reflejado el enfoque cualitativo y humanista del trabajo docente en el método de evaluación. Me impacienta la ausencia del espíritu del Artículo tercero constitucional en la “Reforma Educativa”.

Y es que es cierto, la gran mayoría de los maestros estamos de acuerdo que una evaluación docente era necesaria, pero primero tenía que ser una evolución diagnostica para ver la dimensión y el recuento de los daños ocasionado por malas decisiones políticas de nuestros gobernantes y líderes sindicales.

Por eso es bueno preguntarse ¿quién decide sobre el ingreso, la promoción y la permanencia en los cargos docentes? ¿Cuáles son los juicios a partir de los cuales se decide sobre tales?

Me parece necesaria las respuestas a estas interrogantes dado que más del 90 por ciento del presupuesto educativo se ocupara en la evaluación docente y dado que la forma en la que éstas se asignan incide, en alguna medida importante, en la calidad de la planta docente y, por esa vía, en la calidad de los aprendizajes de los alumnos.

No olvidemos que el objetivo principal del gobierno federal fue recuperar el control sobre el magisterio y acotar el poder de un sindicato que se había caracterizado por ser de los más corruptos del mundo. Pero nunca fue su meta elevar la calidad educativa.

Por tal motivo mi preocupación es clara, las tropelías que antes hacia el sindicato ahora las hacen los miembros distinguidos de la parte oficial, sin olvidar que algunos nombramientos todavía recaen en miembros exquisitos del SNTE, tal es el caso en el Estado de Veracruz. Además el gobierno federal sabe que ha perdido simpatías con el magisterio nacional, no obstante puesto que tienen el control de las plazas docentes (SEP-INNE), puede utilizar este recurso como poder clave en los momentos electorales del país.

Sin dejar de lado que el gobierno de Enrique Peña Nieto está cometiendo un error garrafal, al creer que el SNTE está acotado y liquidado. El sindicato magisterial como felino, sólo esta agazapado, este conserva mucho de su poder en los Estados, es bien sabido que por abajo del agua sigue medrando los recursos federales para beneficio de las cúpulas sindicales y familiares, el gobierno federal está aún lejos de haber logrado subordinarlo.

Pero volviendo a mi preocupación inicial, es necesario que se defina cuál es el motivo principal para evaluar a los docentes mexicanos ¿Cuáles son los criterios que se usarán y sobre todo? ¿Quién evaluará a los evaluadores de los docentes mexicanos?