Después de que el gobierno ruso considerara poco convincentes las explicaciones de Turquía sobre el derribo de su avión que cumplía misiones militares en la frontera entre ambos países, se anuncian algunas sanciones de tipo económico que mantendrán la tensión política entre estas naciones.

El gobierno de Vladimir Putin ha iniciado con la recomendación a sus ciudadanos para que se abstengan de visitar Turquía, hecho que impactará negativamente la economía de aquel país, ya que al menos el año pasado recibió 5 millones de visitantes de Rusia.

Otro rubro que será afectado por estas sanciones es el de la importación de productos agropecuarios de origen turco que ingresan a Rusia, ya que recibirán estrictos controles sanitarios, que harán más lenta su llegada a los mercados de Rusia, por lo que se esperan pérdidas cuantiosas para los productores turcos.