La contraofensiva militar Francesa, después de los ataques del Estado Islámico (ISIS) en París, reconfigura el escenario político militar en que se da la disputa por el control de esta región. De entrada favorece los intereses del régimen de Basher Al Asad al que Rusia ha protegido y al que Francia y Estados Unidos acusan de provocar la muerte de más de 300 mil personas.

Esta guerra generalizada agravará la crisis humanitaria que ya se vive en Siria y toda la región, las fronteras ya de por si herméticas, tendrán más restricciones ante el temor de la llegada de simpatizantes de alguno de estos grupos terroristas. Se multiplicará el éxodo masivo de miles de civiles sirios que no forman parte de ningún bando y que se desplazan huyendo primero de Basher al Assad, luego de ISIS y ahora de la ofensiva multinacional que tampoco respeta a los civiles.