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Contraesquina Política
Por Fernando Martínez Plascencia
27 de noviembre de 2015

Héctor Yunes o José Francisco Yunes, no hay de otra. Lo sabe Javier Duarte. Lo demás es puro circo.

Para Javier Duarte De Ochoa, cualquier pobre diablo de su gabinete puede ser candidato, con tal de frenar a sus acérrimos enemigos, ya sea Héctor Yunes Landa o José Francisco Yunes Zorrilla, sí, escúchelo bien, cualquier inmoral que lo secunde, ahí está el caso de Tomas Ruiz Gonzales, por citar uno, el otro es el mosca muerta de Gerardo Buganza, un bueno para nada. Ambos sirven a los intereses del clan maldito que está en el poder.

Que es lo que podría servir de Tomas Ruiz para ser tomado en cuenta para una posible candidatura? Nada, es un despojo político, una mala hechura que nunca tomo forma, el hazmerreir de todo aquel que analiza su ridícula aspiración, esa es la verdad. Tomas Ruiz nació para ser un tipo sin sombra, su función siempre será, -si acaso libra lo de la denuncia por peculado- la de un tipejo sin suerte para esto de la política, porque la política requiere, hoy más que nunca, sobre todo en Veracruz, de gente honesta, comprometida con las clases más necesitadas, y no tantos rateros y ladrones como los que hoy están en el pinche poder, que sólo llegaron para servirse, y enriquecerse, y Tomas Ruiz, él, menos que nadie, merece siquiera un cargo de elección popular, él es el más ruin ejemplo de la corrupción; al menos hasta que no demuestre lo contrario.

Tomas Ruiz González no tiene nada, bueno si tiene algo, seguir sirviendo de comparsa para conservar su empleo y los miles de millones de pesos que se manejan en esa oficina de obras públicas, sólo así se comprende para lo que sirve este tipo gris.

El Veracruz que soñamos en construir, entiéndalo bien señor Tomas Ruiz, no es con alguien surgido de la complicidad con el clan de la corrupción que hoy gobierna. Usted apesta. Usted está hundido desde los pies hasta la cabeza, vaya, hasta el último pelo lo tiene embarrado de estiércol.

Absolutamente nada que pudiera tener razón de peso como para siquiera, voltear a verlo, lo suyo es una muy mala estrategia del clan de la prosperidad, muy mal planeada, sí, porque en muchas ocasiones las estrategias están encaminadas a tratar de derrumbar u obstruir los proyectos del enemigo, pero Tomas Ruiz no espanta ni al gato de su casa.

Qué barbaridad. Qué pena que este mal funcionario termine de derrumbar la mala concepción de la política que hoy se ejerce en Veracruz. Por Dios, no tiene el clan de la prosperidad ni un sentimiento de compasión por los veracruzanos con semejante títere.

Como se les ocurre tratar de meter a este tipejo como cuña para Héctor Yunes Landa o José Francisco Yunes Zorrilla en su loco afán de entorpecer a alguno de ellos? De veras, ahora si se quemaron los sesos los flamantes “asesores” de Javier Duarte de Ochoa.

Lo de Gerardo Buganza es otra burla, no hay otra forma de describirlo, un mojigato que simple y sencillamente ha servido de trapeador del grupo de la infidelidad. Lo han traído de un lado para otro, sin que logre cuajar en los planes para torpedear a los senadores, realmente lo de Gerardo Buganza da tristeza, porque por más que hace el intento, lo cierto en que en la mente de los veracruzanos, existe plena convicción de que es un pelele más, identificado con el clan de la corrupción, que lo único que busca es ser tomado en cuenta para una diputación local, no le dará para más, ya lo verá usted, esa será su negociación, para él o para alguno de los suyos.

De ese tamaño son los dos candidatos independientes de Javier Duarte de Ochoa. Mucha bajeza en esta mala estrategia, que a nadie espanta. Como nunca en la historia, la política en Veracruz, Javier Duarte la ha llevado hasta el fondo del pantano, Gerardo Buganza y Tomas Ruiz González, son el claro ejemplo, de los dos no se hace uno. Ambos apestan a cañería, y a complicidad.

A tanto latrocinio a las arcas estatales, se suma un plan nacido para perder. Está visto, no funciona ni funcionará. Para que desgastarse tanto. Javier Duarte debería concentrarse en cuál de los dos senadores, le regatea mejor, la impunidad que exige. Eso, a perder, sería la mejor ganancia que obtendría. Debería pensarlo con la cabeza, y no con el estómago.

Malas obras en Minatitlán.

La negligencia política se da en todos los ámbitos. Minatitlán no escapa a ello. Fíjese, Fabián Velázquez Jáuregui, es un gris funcionario sindical, a quien la sección 10, le dio la oportunidad, -para mala suerte- de ser regidor en la actual comuna que preside otro inútil, también funcionario sindical que se llama Héctor Damián Cheng Barragán. Resulta que este inepto regidor tiene como atributo su falta de capacidad, que ha venido demostrando en la comisión de obras públicas que tiene a su cargo. Por que lo digo? Ahí les va, a este mal funcionario no le basta que Minatitlán sea conocido como minabaches, que éste municipio se “distinga” por la gran cantidad de huecos que por décadas ha tenido y mantenido, sino que ahora, su ineptitud y negligencia los ha incrementado, en tamaño y en números.

A este mal funcionario le vale un soberano cacahuate ir abriendo más hoyos por toda la “ciudad”, sin una planeación de lo que se está haciendo, según él, son obras de beneficio para los minatitlecos. Tal parece que a este señor no le importa su comisión, tan es así que ni siquiera está atento a lo que hacen los trabajadores bajo su mando y dirección, le vale una fregada que se abran huecos por todos lados. Por donde usted camine encontrará tremendos hoyancos. No hay calle o arteria principal que no luzca un hueco. Las compañías que ahí están trabajando tal pareciera que nadie las vigila, es mucha la incapacidad e ineptitud de este oscuro personaje. Millones de pesos se van al caño por culpa de este mal funcionario que no supervisa lo que se está haciendo.

Su brutalidad como regidor no tiene límites. Su voracidad tampoco, tal parece que los huecos son ganancia para este mal funcionario.

CAEV de Minatitlán, sus malas obras son solapadas.

Por si no bastara lo anterior, ahí esta otra mal regidora, se llama Victoria Baruch, esta negligente funcionaria tiene la comisión de agua potable, su ignorancia raya en la ineficiencia, hasta el día de hoy no se le conoce ninguna acción relacionada con su comisión. Tal pareciera que esta señora no existiera. De hecho la CAEV de este municipio, también viene haciendo una serie de malas obras, rompiendo áreas pavimentadas para introducir o “arreglar desperfectos”, dejándolas con montones de tierra, sin señalamientos, sin volverlas a pavimentar, o cuando menos taparlas, y lo peor, sin arreglar lo que supuestamente fue a arreglar, sin que nadie, absolutamente nadie le diga nada, menos esta funcionaria que, esta visto, no sirve para nada.

Desgraciadamente eso pasa cuando llega un funcionario o funcionaria por recomendación, sin ningún mérito. Sin saber a qué va, las responsabilidades que asumirá, sin un conocimiento previo de lo que significa ser regidor o regidora, sin una preparación o formación política que le permita desempeñar con un poco de decoro, su función. Es lamentable pero existe, Victoria Baruch es un claro ejemplo de ello.

Se podrá tener formación académica, pero en la función pública eso no basta.

Quien la haya recomendado para esa posición se ha de sentir muy decepcionado, no ha servido para nada, bueno, quizá para lo único que ha servido sea para firmar los estados financieros y contables de la cuenta pública, y de ahí para afuera su función ha sido nula, invisible, tanto en acciones como en su persona. Bueno, quizá su único mérito sea firmar, y “recibir algo a cambio”. Todos lo hacen, hasta los improvisados, y más si está asesorado o asesorada por quien la recomendó, seguramente en esa parte su recomendador o recomendadora estará muy satisfecho. Las estupideces de los titiriteros tienen doble propósito; demostrar poder, y obtener ganancias económicas.