En su intento por ganar un lugar en los medios, Alberto Silva Ramos, dirigente formal del PRI en Veracruz, no tiene freno y hace de todo con tal de registrar su nombre en el ambiente político. Cuando Silva Ramos anuncia que su partido va a solicitar  pruebas de embarazo a las mujeres del PRI que aspiren a cargos de elección, no sólo trasluce su misoginia, muestra también la ignorancia en materia de derechos humanos y de libertades políticas y sociales, que acompaña al dirigente del partido oficial; con  lo que se pone en evidencia la etapa de degradación política en que se encuentra ese partido.