Ninguna expectativa genera el desfile de funcionarios que habrán de comparecer ante las comisiones del congreso para ampliar o precisar el contenido del quinto informe de gobierno presentado este fin de semana a los diputados de la LXIII legislatura del estado.

Este ejercicio de rendición de cuentas dejó de tener utilidad desde los tiempos en que se pactaron las intervenciones de los diputados, que por ley están obligados a revisar los alcances de las políticas públicas implantadas durante un año por parte del poder ejecutivo.

Sin embargo, ni el ejecutivo rinde cuentas, ni el legislativo se las demanda, y cuando ocasionalmente algún diputado cuestiona sobre algún tema escabroso, los enviados del gobernador responden lo que se les antoja en especial todo lo que tiene que ver con los destinos del recurso público.