La ciudad de Xalapa ha escalado rápidamente los lugares entre las ciudades con mayor índice delictivo. En cualquier hora del día y en cualquier punto de la ciudad, la ciudadanía puede sufrir alguna agresión: robos a transeúntes, asaltos con violencia, robos a casa habitación, y un alarmante incremento en feminicidios y ejecuciones a plena luz del día.

Resulta paradójico que siendo la ciudad sede de los poderes del estado, no se cuente con cuerpos de seguridad eficaces que garanticen la tranquilidad de la población; es además insultante que la policía del estado se dedique a cuidar exclusivamente familia y patrimonio de la alta burocracia que gobierna el estado.

El hecho de que la seguridad pública no este a cargo del ayuntamiento xalapeño, no evita responsabilidades de la autoridad municipal, es claro que no es una situación ante la que Américo Zúñiga, pueda ser indiferente, al contrario urge que tome medidas que eviten que el crimen se instale en la cotidianidad de las familias xalapeñas.