Es paradójico que la llamada Reforma Educativa se encuentre en una etapa en la que sólo el uso de la fuerza pública contra el magisterio disidente le pueda dar viabilidad, en especial a lo que se refiere a la fase conocida como evaluación del desempeño docente y que ha encontrado resistencia del magisterio en diversos puntos del país.

La postura de fuerza y de rudeza que asume el secretario de educación Aurelio Nuño Mayer, deja ver la otra cara de la moneda del estado mexicano que por un lado aplica el garrote a la disidencia de la CNTE y por otro, entrega al sindicalismo blanco del SNTE, espacios de administración y decisión que son clave en el desarrollo de la educación, como en Veracruz donde la educación está en manos del Equipo Politico,que dirige Juan Cellejas desde el SNTE.