Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
10 de noviembre de 2015

Con las cartas sobre la mesa, el presidente Enrique Peña Nieto, llega a Veracruz este martes tan sólo a definir.

Y no precisamente de cara a la opinión pública o los medios.

No viene a “destapar. Viene a precisar. A subrayar. A decirle al responsable de la plaza “¡No te equivoques!”.

Viene a dar instrucciones para que se respeten los tiempos, pero también que se respete a quien va abanderar la causa priista en el proceso sucesorio que es un asunto de alta prioridad para la república.

Antes habrá de reclamar disciplina, lealtad y total unidad ante el serio riesgo de que el PRI pierda la plaza producto de una división prohijada desde el mismo gobierno estatal a través de su partido.

Así, hoy al centro de poder y conflicto federal ya para estas alturas le queda claro que ya no habrá más dupla ni mucho menos terna.

El poder vertical dispuso se suelten los amarres federales que se movían en abierta simpatía en favor de Héctor Yunes Landa y dejar en claro que Erick Lagos no tiene la más mínima posibilidad ni de participar y mucho menos de ganar.

Queda claro pues, que llegó el momento de abrir el espacio a Pepe Yunes, quien trae la consigna y bandera ante los veracruzanos de emprender una inacabada lucha contra el cáncer de la corrupción e iniciar un proceso de restauración de la credibilidad y confianza que permita la reconstrucción de Veracruz.

Es decir, sentar las bases para que luego de un gobierno de transición, se inicie el despegue.

La unidad la trae el presidente Enrique Peña Nieto bajo el pretexto de un evento inaugural en INECOL, instancia centinela del cuidado ecológico que al tiempo habrá de quedar inscrita en la historia de Veracruz como el escenario de la definición política electoral del sexenio.

Y es en esa unidad que el presidente de la república se hace acompañar de una parte de su gabinete y para los que gustan de etiquetas vienen Luis Videgaray y su mancuerna Aurelio Nuño. Viene Fernando Aportela y han sido convocados los dos senadores de la República, Héctor Yunes Landa y José Francisco Yunes Zorrilla.

La anfitrionia por ser el responsable de la plaza corresponde al gobernador Javier Duarte.

La visita presidencial en lo colateral representará además el fin de una confusión de ideas, propuestas, versiones, “borregos” –como dirían los clásicos- y rumores que sólo ahondaron la división priista hoy de manera inédita sobreexpuesto en un ring de descalificaciones y retobos.

Después de la breve visita presidencial ya se permitirán más dimes y diretes entre los de casa, por lo menos de cara a la opinión pública; tampoco moretones inexplicables, ni mensajes cifrados, que más caen en el terreno del infantilismo político que en la lucha por el poder.

Y en el PRI, al propio primer priista, tocará iniciar la operación cicatriz.

Nadie será excluido, ha dicho Pepe Yunes, aclarando que tendrán cabida todos aquellos que quieran sumarse a la cruzada contra la corrupción y no tengan cola que les pisen.

Es decir, la Fidelidad no tendrá cabida.

El mandato de todo un pueblo de ocho millones de veracruzanos y el apoyo de la federación va justamente en ese sentido: poner orden en las finanzas, regularizar las legendarias deudas, regresar la seguridad pública perdida hace una década y revisar a fondo la deuda pública comprometida a 30 años.

No habrá clemencia para los saqueadores.

Pepe Yunes ha dedicado muchas horas a la revisión de los dineros públicos entregados por la federación cuyo uso y destino no están cabalmente comprobados. “No hay transparencia ni claridad”.

No hay indicios. Lo que hay son pruebas fehacientes de desvío de recursos financieros a paraísos fiscales y lavado de dinero. Y aquí la exigencia es que paguen y devuelvan lo robado.

Ya se tienen integrados 22 expedientes de funcionarios de los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte comprometidos en escandalosas sustracciones de dinero público, mismos que al arranque de la próxima administración gubernamental -2016-2018- serán puestos a consideración del presidente de la República para que instrumente los mecanismos legales para proceder.

“La única forma de ganar credibilidad y regresar el respeto por la institución gubernamental será cuando se den muestran fehacientes de que no hay perdón ni olvido ante quienes hicieron mal uso de los recursos públicos”, ha dicho el senador Pepe Yunes, quien enarbola la bandera de la lucha contra la corrupción.

Y para quienes piensan que ya se pactó con la Auditoría Superior de la Federación o creen que la PGR ya archivó en el bote de la basura los 27 expedientes de quienes no han podido comprobar las cuentas públicas del 2011 al 2013 pues más vale que pongan sus barbas a remojar, los expedientes están vivos.

Faltan además por revisar las cuentas 2014-2015 y establecer un marcaje personal al 2016 para que no se meta la mano al cajón so pretexto de la elección gubernamental.

La breve visita pues, del presidente Enrique Peña Nieto, habrá de marcar derroteros y definir el rumbo sucesorio.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo