Política
Por Mario Mijares
16 de noviembre de 2015

“No existe algo más equivoco que identificar las elecciones con la democracia, además de todo ese cortejo de palabras que la acompañan como: libertad; igualdad; diálogo; participación ciudadana; pluralidad entre otros”. Patricio Marcos

1.- Es triste para todo mexicano pensante que, hoy día, nuestra nación no cuente con un presidente que se comporte a la altura de un estadista. Pero aún más grave es su desconocimiento de la historia universal que va interrelacionada con la geopolítica. Lo cual es fundamental pues EPN es el Jefe de Estado, y por tanto responsable de la política externa, no obstante su pasmosa inopia lo delata cada vez aparece en público. En Mérida en días pasados, Enrique Peña, en su discurso de bienvenida a Raúl Castro, le dijo: “México quiere ser un aliado en “el proceso de cambio y apertura de Cuba”. La respuesta fue contundente cuando Raúl Castro, primero como buen político, le expresó su beneplácito por el interés del sector privado mexicano para invertir en la isla y enseguida le aseguró que “ésta inyección de recursos sin duda fortalecerá el proceso de actualización “del modelo socialista que delineó el Partido Comunista Cubano‎ para las próximas décadas.”

De esa forma queda claro el cómo Washington impone sus condiciones, pues no se puede dejar de lado cómo en 1992 le prohibió a empresas mexicanas como CEMEX, así como de Nuevo León y de textiles, seguir invirtiendo en Cuba. Fue hasta que el imperialismo yanqui aceptó abrir el mercado en ese país, para que el gobierno mexicano, pudiera asomar la cabeza. Ello demuestra la falta de oficio de los presidentes mexicanos en los últimos 40 años.

2.- Resulta absurdo que cuando se hace algún comentario o análisis sobre Cuba se realice sólo en dos líneas, “la visión oligarca o bien la democrática”, pero ambos enfoques siempre terminan con un alto grado de ideología. Y es que tal como lo aseguro, los estudios e investigaciones actuales están cargados de un enfoque meramente bilateral; lo anterior deja afuera toda posibilidad de conocer la realidad, pues el reduccionismo intelectual es tremendo. Sobre todo en las áreas del conocimiento político y social. La pregunta que hay en una generalidad sobre el Estado cubano es: ¿Cómo fue la conquista y ahora su conservación del poder? ¿Quién representa su Órgano Supremo? Y ¿Cuál es la forma de gobierno de ese país?

3.- Nicolás Maquiavelo, en su obra El Príncipe, escrita en 1513, mientras se encontraba en la cárcel por haber conspirado contra los Médici. Es posiblemente que sea su tratado más leído, pero también menos entendido. En el tercer y cuarto capítulo escribió sobre los dos modelos de conquista y conservación de poder, pero sólo ocuparé al que corresponde al del Gran Turco, en donde él afirma que éste surge a través de las armas, con revoluciones sangrientas, ya que las clases pobres se revelan en contra de sus represores. Una vez conquistado el poder, el pueblo le cede el mando de conformidad a un “sólo hombre”, haciéndolo príncipe, el cual éste se rodeara de una fortaleza de lealtades, difícil de penetrar. Continúa; “es una autoridad que únicamente puede minarse desde adentro, y cuya vulnerabilidad es la “autodeslegitimación”.

Del gobierno que emane ¡Su autoridad será de carácter vertical, unipersonal, indivisible y único! De ahí que sus mandatos requieren de una disciplina implacable de carácter militar. Si bien en las revoluciones armadas se busca terminar con la desigualdad social, el inconveniente es que tal “igualdad democrática” es simplemente una justificación falaz frente al Estado. Finalmente es la legitimación política del Estado, ante las clases desposeídas, en el cual es manoseado el criterio de justicia social.

 El modelo del Gran Turco, es aplicable al estudio de la revolución mexicana, rusa y cubana. En la mexicana con Porfirio Díaz primero y, después en la Revolución Mexicana de 1913. De ahí que algunos académicos juristas lo llamaron “presidencialismo” por el mando unipersonal. Pero hablemos de Cuba, en dónde primero Fidel y hasta la fecha Raúl Castro, han estado al frente como; Presidente del Consejo de Estado, jefe de Estado y de Gobierno.

4.- Lenin al final de su azarosa vida, confesó que; hubiera sido necesario primero implantar en Rusia una forma de gobierno democrática, (aunque es similar pero es menos opresora) antes de instaurar el modelo socialista. Quizás las lecturas a los clásicos rusos, por parte de los cubanos, fue que instituyeron en ese país, un “gobierno democrático de asamblea”. Aristóteles define cinco tipos de democracia, en la que describe que en todas existe el gran rigor a la idea de la igualdad, así como el censo en cada una de ellas (por falta de espacio no la voy a nombrar las otras cuatro). La “democracia de asamblea”, son las mayorías o la multitud, y no la ley, la que se impone. La estructura participativa por parte del pueblo cubano es por familia en cada casa habitación, vía jefe de manzana. Así es en los demás órganos populares locales, ahí es donde se elige al representante. Por cada estructura de congregación hasta llegar a la “Asamblea del Poder Popular” así también todos los órganos del Estado que de ella deriven.

La Asamblea Nacional del Poder Popular es el Órgano Supremo del Estado Cubano, el cual representa y expresa la voluntad soberana de todos por igual. Las instituciones con más peso son: el Consejo de Estado: Consejo de Ministros y Consejo de Defensa Nacional, todos ellos con facultades constitucionales enormes.

Ante tal estructura de poder, difícil será que acepten reformas oligarcas, lo que sí es posible y quizás debido a la apertura económica, puedan arribar a una “forma de gobierno republicana”, al estilo del proyecto de Nación que tenía México con la original Constitución Política de 1917, la cual obligaba y permitía gobernar para todas las clases sociales, y sin administrar de forma igualitaria como en la democracia.