Sin reserva, todo ataque militar  contra la población civil es condenable, a todo el mundo horroriza  los atentados ocurridos este viernes en París, que han provocado más de un centenar de muertos y decenas de heridos; sólo que no se pueden explicar a partir de una simple expresión de fanatismo religioso; más bien es una respuesta militar del Estado Islámico que muestra su capacidad ofensiva para llevar la guerra a los hogares de la nación que apenas en septiembre realizó el  bombardeó sus bases en Siria.

Paradójico resulta que estos grupos terroristas hayan recibido el patrocinio militar y financiero de Estados Unidos,  Reino Unido e Israel, incluso sean los gobiernos de estas naciones (aliados de Francia) los que fomenten el desarrollo de la milicia denominada Estado islámico en su afán por derrocar al presidente Sirio Bashar Al Assad, quien se ha convertido en obstáculo en los intereses de Washington y sus aliados.