El despliegue utilizado en la comparecencia del secretario de seguridad pública del estado, Arturo Bermúdez Zurita, es un signo inequívoco de la degradación política que se padece en la entidad.

Los cientos de acarreados con pancartas de agradecimiento al responsable de garantizar la seguridad de la población y las interminables cuentas alegres sobre “lo bien que está la seguridad”, sólo exhiben la indolencia e ineficacia que caracteriza a la actual administración estatal.

Mientras al responsable de la seguridad pública del estado lo cuidan decenas de policías, la población es presa de todo tipo de atropellos en su seguridad física y patrimonial; sumamente grave resulta que la delincuencia domine amplias regiones del estado y sin que la autoridad lo impida, el territorio estatal se llene de secuestros y ejecuciones.