Entre Columnas
Por Martín Quitano Martínez
18 de noviembre de 2015

 

 

Al que juró hasta que ya nadie confió en él;

mintió tanto que ya nadie le cree;

y pide prestado sin que nadie le dé;

le conviene irse a donde nadie lo conozca.

Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense

 

 

 

Las palabras son vacías, no contienen nada que no sea una retórica simple que sin sustancia se escucha como otras de las miles que se dicen en el ambiente actual de la simulación y el cinismo, “Veracruz ya cambió” en reiteradas y repetitivas frases que no conducen a ningún lado que no sea el estupor frente a la desfachatez y a las sonrisas socarronas de aquellos que sabedores de la situación real asimilan los mensajes de la alucinación.

Nada ha dejado de trascendente el quinto informe de Veracruz, nada que no sea el contraste de lo que se presume que es y de lo que para las mayorías de la entidad se sabe que es, las precarias condiciones de nuestro estado burlan el cerco del imaginario ese que se produce desde un poder que no se reconoce más que en el discurso fácil que no se planta en otra realidad que no sea la que esconde o pretende esconder el sentir de una opinión social desconfiada y que vive otras realidades.

El escenario protegido contra la protesta fue burlado por la consistencia de algunos que cargan dolores a cuestas, el blindaje no soportó la tristeza y el empuje de quienes angustiados reclaman la atención y el compromiso de sus gobiernos, el espacio de las listas y las pulseras, de la intolerancia, no fue suficiente frente a la urgencia de un reclamo, de una lucha.

En paralelo a un informe sin autocriticas, sin reconocimientos de los fallos, el entorno social donde millones no son reflejados en los datos y números maquillados, junto a los datos financieros que se aplauden, la bonanza que no se palpa, de cara al adelante un atrás que postra a la entidad.

En el día a día el oprobioso y galopante sistema de la opacidad restregado ante los mencionados reconocimientos y auditorias que no soportan la mención o señalamiento de nombres de hombres y mujeres que son los mayores beneficiados de los velos que sea han ofrecido en administraciones que han ido enterrando el desarrollo de la entidad, que han debilitado aún más profundamente nuestro marco institucional.

Un informe más de una clase política que se regodea en sus imaginarios, llegan de todos los niveles, sonrientes y con abrazos y besos sonoros festejan un acto más de la vieja usanza, del viejo y carcomido protocolo del monologo frente al espejo, sin sociedad ni dialogo salvo entre ella misma.

Los mismos que acompañan el andar de la degradación política y publica están presentes, el estribillo del “Veracruz ya cambió” enmarcado por la simulación de la familia revolucionaria que hace sus cálculos por lo que viene, por la continuidad de sus intereses, nada parece estar en su radar que no sea el patriótico interés del poder, de los recursos por manejar, de los espacios en donde estarán.

Un informe más, el ejercicio obligatorio de dar a conocer logros, resultados, compromisos y pendientes como una pantomima por cumplir, tan sólo eso y nada más.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

Los espectaculares de promoción personal de Tomas Ruiz, ¿los pagará él?.

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