Este domingo el congreso del estado recibe el quinto informe de gobierno de Javier Duarte de Ochoa; difícilmente habrá en este balance anual una línea de autocrítica por las metas no logradas ni por los incumplimientos, por el contrario prevalecerá el auto elogió, actitud propia de quién vive su propia realidad.

Sin embargo, en un auténtico ejercicio de rendición de cuentas, tendría que admitirse que este periodo se ha significado por el empobrecimiento de la población, es este año donde para desgracia de los veracruzanos las instituciones han perdido terreno frente la violencia y la inseguridad, son 12 meses en los que la deuda pública ha hipotecado el desarrollo de futuras generaciones.

Este periodo bien podría ser evaluado como el año de la ruptura política priísta, o el periodo de la crisis de los derechos humanos y el de la persecución a la prensa independiente, en todos los casos es la realidad que no será incluida en este quinto informe.