Entre lo utópico y lo verdadero
Por Claudia Guerrero Martínez
26 de noviembre del 2015 

De cada diez mujeres, seis sufren violencia de género en México. Según el INEGI, en su apartado sobre Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, en la cual, asegura que mayores de 15 años han padecido distintos tipos de violencia, según datos arrojados en el 2011. Y lamentablemente, la cifra va en aumento.

Y es que las mujeres, gracias a los usos y costumbres, creen que deben soportar la violencia y maltrato, por su condición de ceder y tolerar. Y peor, cuando perteneces a una familia disfuncional, característica primordial en México, como una constante desde hace 50 años. Nuestros hábitos y la contracultura han influido enormemente a este incremento, sin olvidar si provienes de familias, con madres y abuelas golpeadas. Maltratadas física y psicológicamente.

Según el Periódico El Financiero, se tienen registrados 7 mil 411 casos de violencia contra las mujeres, durante el 2014, con base al Banco Nacional de Datos e Información sobre Violencia contra las Mujeres. Los ataques van desde lo psicológico, emocional, físico y sexual. Según Amnistía Internacional México, siete mujeres son asesinadas cada día en nuestro país. Y hace hincapié en esto: “Con frecuencia los casos de feminicidio no se investigan como tales y no son atendidos por la justicia adecuadamente, generando un patrón de impunidad. Aunado a ello, la respuesta de las autoridades ante la incidencia de estos crímenes se ha caracterizado por la minimización e invisibilización de los hechos y la falta de reconocimiento de las causas de género que subyacen detrás de los mismos”. Ejemplos de esto, es el multihomicidio en la Colonia Narvarte, donde murieron varias mujeres y el fotoperiodista Rubén Espinoza. Este horrendo suceso, jamás fue tipificado como feminicidio, cuando cubre todas las especificaciones. A las autoridades federales y estatales les asusta ésta denominación y evaden el uso legal de la denominación feminicidio.

Por lo pronto, la administración de Javier Duarte, realiza omisión al reclamo de grupos y activistas en pro de defender la equidad de género, así como a las familias con la exigencia de justicia para sus madres, esposas, hijas, hermanas y amigas desaparecidas o asesinadas.

Este 25 de noviembre, en Redes Sociales se convocaba a una manifestación pacífica sobre Feminicidios en Veracruz y Alerta de Violencia de Género, la cual, se realizaría en la Plaza Lerdo, en la capital del estado, a las 19:00. Y para variar, desde temprano, el Gobierno de Javier Duarte contrató los servicios del extorsionador Antonio Luna y militantes de su Partido satélite Frente Cardenista, para exigir cumplimiento de promesas y ya de plus, una despensa.Indignante, utilizar a estos mercenarios, quienes se venden al mejor postor y hasta por veinte pesos, para ocupar la Plaza e impedir dicha manifestación.Y les podemos asegurar, que muchos de los cardenistas, no tienen ni la más remota idea, a qué van a estos mítines manipulados.. Sólo les prometen pago y terrenos irregulares, así como materiales para construcción. Y el evento, hasta ésta entrega, no se pudo realizar.

Vergonzosa, a actitud del Gobierno de Javier Duarte de censurar la manifestación pacífica sobre un tema coyuntural, que se incrementa cada día. Las agresiones a mujeres y feminicidios en Veracruz, tal parece son un deporte, así como la explotación de mujeres, como es el caso del delincuente y líder del Movimiento 400 Pueblos, César del Ángel Fuentes, quien recluta hasta menores de edad para sus manifestaciones atípicas, de desnudo y llenas de ambición de un vetusto mantenido por el sistema gubernamental.

Los órganos de defensoría del DIF Estatal y el Instituto de la Mujer, son meramente adornos para cumplir con la normatividad federal en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, tratados con los Derechos Humanos Interamericanos y los convenios de colaboración con la PGR y la Secretaría de Gobernación. Aquí en Veracruz, si matan a una mujer de manera despiadada, los únicos que se indignan son los medios de comunicación y las Redes Sociales. Las autoridades gubernamentales, extrañamente, hacen silencio.

Hay mucho por hacer. Los trabajos de Equidad de Género son importantes y el Congreso de Veracruz deberá intervenir, exigiendo a los órganos estatales hagan su trabajo y no sirvan, sólo para cortar listones, ni para asistir a eventos como piezas decorativas. A su servidora, han agredido, intimidado y hasta amenazado en nuestra condición de periodista, pero también, soy mujer como cualquier otra, mereciendo tener derecho a que se nos brinden las garantías, para que las autoridades vigilen y eviten más agravios a nuestra persona. No por ser mujer, se permita tanta impunidad gubernamental.

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