Si la situación estará difícil para el candidato del PRI al gobierno de Veracruz, para los candidatos a diputados locales de ese partido no estará menos complicada la circunstancia en que pidan el respaldo ciudadano en sus respectivos territorios.

Siendo la capital del estado donde suena de inmediato el eco de los incumplimientos gubernamentales y donde se generan corrientes de opinión y posturas públicas ante la problemática social que involucra a los tres niveles de gobierno, se vuelve el terreno más adverso para cualquier candidato del partido oficial.

Quizá por ello brillan por su ausencia prospectos de candidatos y los operadores electorales del PRI quisieran pasar desapercibidos, incluso el propio Américo Zúñiga preferirá no cargar con la ingrata responsabilidad política de pedir el voto para su partido, sobre todo conociendo el alto nivel en el razonamiento del voto que predomina entre los electores de Xalapa.