CAMALEÓN

¿Y ahora qué, ya se resolvió el problema? Siguiendo el instintivo impulso de obedecer la consigna de quien los tiene bien adiestrados, los señores diputados de la legislatura local que militan en el PRI y sus adláteres de otras siglas partidistas de “oposición”, votaron favorablemente el proyecto que les remitió para su aprobación el titular del ejecutivo estatal.

Al margen de las consideraciones que influyeron para que así votaran esos “representantes populares”, ahora a la población veracruzana sólo le queda esperar que en el sector público veracruzano sepan qué hacer en lo sucesivo, visto que el argumento que se validó para aprobar la reestructura avisa que ésta “pagará la deuda heredada” y que además se dispondrá de recursos para la inversión y “flujo de capitales para la recuperación de nuestra economía”, como aseguró el diputado del PVEM, Jesús Vázquez. También se dice que alcanzará para pagar a los empresarios y a la Universidad Veracruzana.

No se requiere ser contador o economista, ni mucho menos diputado levanta dedos para deducir que si se pagan 22 mil millones de pesos de la “deuda heredada” aún quedará un remanente de 23 mil millones de pesos, pues, según la lógica de la diputada, contadora, Octavia Ortega, “es un error señalar que es más deuda”, por lo que nos convoca a “ser inteligentes al analizar lo que a Veracruz convenga, dejando al lado intereses políticos”.

Al diputado Garrido no le importa que lo expulsen de su partido, ¿el AVE? y asegura que votó porque “se requiere sanear las finanzas en el estado”. Lógicamente, una vez autorizado el trámite debe entenderse que ya habrá finanzas sanas y dinero para recuperarnos.

El caso es que los tres créditos autorizados suman 21 mil 700 millones de pesos, uno por 5 mil millones de pesos para saneamiento financiero; otro por mil 700 para inversión pública productiva y uno más por 15 mil millones, este último afecta al Impuesto de Erogaciones al Trabajo Personal (de la Nómina), juntos suman aquella cantidad (la oposición panista asegura que realmente se autorizaron créditos por 31 mil 960 millones de pesos).

Dice el gobernador: Con estas medidas “Estamos permitiendo legar a las próximas generaciones de Veracruzanos, ese Veracruz que nos propusimos, que desde hace ya algún tiempo imaginamos y que sí es posible construir, sólo necesitábamos de la voluntad, de la convicción, pero principalmente de la unidad de todos los que formamos parte de esta gran sociedad”, y asegura que habrá “un Veracruz mejor comunicado, con mejor infraestructura de salud, de desarrollo social, que permita generar mejores condiciones para la sociedad”.

Ojala todo eso se convirtiera en realidad, que no quede en promesa retórica pues a los veracruzanos ya nos urge salir de este terrible bache social, político y económico, aunado al financiero del gobierno que cargamos hace años.

Lamentablemente, acaso será ilusa esperanza, porque la realidad tiene una versión muy diferente a la que pronuncia el discurso gubernamental: 1) La sociedad veracruzana hasta ahora no tiene indicios de hacia dónde se fueron los miles de millones de pesos de la “deuda heredada” y la contratada por el actual gobierno; 2) Los hoteleros aún esperan se les informe sobre el destino que se le dio a los recursos obtenidos por el impuesto al 2 por ciento al hospedaje; 3) la iniciativa privada veracruzana desea saber en qué se aplicó el recurso del impuesto al 2 por ciento a la nómina, pues el fideicomiso creado para transparentar esa inversión no les informa fehacientemente; 4) ¿qué carreteras nuevas hay en Veracruz, cuánto ha crecido la infraestructura de salud en el estado, su equipamiento, la dotación de insumos a hospitales, la conclusión de hospitales cuya construcción ya es indefinida? 5) este gobierno entrará en el último año de su gestión y apenas tendrá tiempo para medio limpiar la casa para el próximo inquilino, que pudiera ser más exigente de lo esperado.

No es oficioso este enfoque, porque aparte del dinero obtenido por deuda bancaria y bursatilizada deben considerarse los miles de millones de pesos que en cinco años se han presupuestado para nueva infraestructura y mantener la existente.

Por otro lado, ya pronto se conocerá el proyecto de la Ley de Ingresos y la del presupuesto estatal 2016, allí se reflejará mucho de lo que ocurre con el monto de la deuda pues si para su servicio se han destinado cerca de 4 mil millones de pesos cada año, si en verdad se “paga la deuda heredada” en los términos que se anunció para disminuirla, entonces la cantidad destinada para su servicio tendrá que ser mucho menor.

Pero no nos hagamos ilusiones: el próximo año, al igual que los anteriores no habrá obra pública nueva, no al menos de “gran calado, cuando mucho se inaugurará el túnel sumergido, que ya está concesionado; si acaso y para la foto se pondrán en funcionamiento algunos pisos de la afamada Torre Pediátrica,  el libramiento de Cardel si no lo inauguran este año se dejará para el paquete del cierre 2016; quizá se anunciará nuevamente la construcción- por concesión- de la muy tarareada autopista Córdoba-Xalapa y cualquiera otra ocurrencia como el ya olvidado “puente escénico” de Boca del Río, pero nada más. Sin duda esta visión pudiera pecar de pesimista, pero el escenario no da para más.

¿Qué veracruzano no ha escuchado en discursos oficiales el argumento de que Veracruz es por sí solo un país?, en el fondo del símil subyace la presuntuosa intención de comparar nuestra entidad con países de Centroamérica por los recursos que natura puso a la disposición de los pobladores. Sin embargo, no advierten que la comparación sigue la trayectoria de un boomerang porque a pesar de la riqueza natural la población sigue en pobreza económica y vive sumergida en ancestrales desigualdades sociales, que no han se han superado debido principalmente a la irresponsabilidad, a la corrupción y la inoperancia de malos gobiernos.

alfredobielmav@nullhotmail.com

1-noviembre-2015.