Línea Caliente
Por Edgar Hernández
23 de noviembre de 2015

A mi querido amigo Ernesto Aguilar Yarmuch

Ni en su peor pesadilla la Fidelidad, abrazada al Duartismo, imaginó que al arranque de la sucesión 2016 por la gubernatura de Veracruz, Miguel Angel Yunes Linares lograra lo que no ha podido el PRI, la unidad.

Ello considerando, desde luego, que de alcanzar el PAN aliado al PRD, la victoria electoral el primer domingo de junio del año próximo, estaremos viviendo una señalada persecución y cárcel en contra de los saqueadores del erario público no vista en la historia de Veracruz.

Por lo pronto hoy se sucede la decisión de Miguel Angel Yunes Linares de jugar la de dos.

Va de la mano Julen Rementería, que vaya si acumuló agravios contra éste y su hijo Fernando Yunes cuando disputó la gubernatura y la senaduría, pero que hoy en aras de la cercanía del PAN de alcanzar la gubernatura, concilian.

De la mano también de las dirigencias panista y perredista y de la mano del PAN tradicional, el de Enrique Cambranis y el del voto duro reacio a admitir al expriista Yunes Linares.

Y eso no es un asunto de poca monta.

Representa la fuerza del PAN en Veracruz. El PAN que cuenta con la bendición de su dirigente nacional Ricardo Anaya Cortés, amigo incondicional de Miguel Angel y de la abierta simpatía y, por supuesto, del apoyo del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa y de su esposa Margarita Zavala, esta última que avanza por la nominación presidencial para el 2018.

¿Qué si es el juego perfecto?

Sí.

Y es que a ello suma el ingrediente de la peor división priista en Veracruz en los últimos 86 años.

Una decena de candidatos (Mota, Silva, Erick, Tomás Ruiz, Carvallo… vaya hasta el grillo avejentado, ajonjolí de todos los moles, Flavino Ríos Alvarado y los punteros Pepe Yunes y Héctor Yunes Landa); una dirigencia agresiva y agresora alentada por el primer priista, y una familia política desconfiada y sin ánimo de sumarse.

Jorge Uscanga, Amadeo Flores, Gonzalo Morgado, Fernando Córdoba Lobo, los aliancistas, “Vía Veracruzana”, “Concertación Veracruzana” y organizaciones acomodaticias ya no quieren saber más del PRI si llegan Erick Lagos o Alberto Silva y así se lo han hecho saber a Javier Duarte.

“No nos vamos del PRI, pero tampoco participaremos ni apoyaremos”, le han dicho.

Tampoco de nada sirve ni apoya que los alcaldes expriista vueltos panistas y regresados al redil tras severos cañonazos millonarios, decidan apoyar a Silva.

Asimismo poca garantía representa el “apoyo” de las organizaciones magisteriales o de campesinos como las que aglutinan Juan Nicolás Callejas y Juan Carlos Molina Palacios, ya que en el fondo simpatizan con los Yunes rojos.

Y de locos eso de poner al priismo como condicionante que “quien le pega al gobernador le pega al PRI”, según “El Cisne”, cuando el gobernador Javier Duarte después de su V Informe debió hacerse a un lado por la cauda de desprestigio y desconfianza que está generando al proceso sucesorio.

De hecho si el PRI, y esto va para el futuro candidato al gobierno estatal, pretendiera arrebatar o mediatizar las banderas a Miguel Yunes Linares debiera utilizar su mismo discurso de lucha a la corrupción, cárcel a los saqueadores y fin a la Fidelidad.

¿Qué va contra natura?

En efecto, pero el pellejo de los responsables de la descomposición económica, financiera y política de Veracruz, son precisamente los que están en el gobierno que encabeza el señor Duarte.

Miguel Angel Yunes Linares luego que se declare formalmente candidato del PAN a la gubernatura para el bienio 2016-2018 –queda pendiente la sumatoria de Juan Bueno- habrá de colocarse en franca ventaja sobre el PRI considerando que trae muchas prendas en su favor.

Las más importantes, dice el histórico, son los resultados de las últimas elecciones estatales y federales –del 2004 para acá- en donde el PAN pierde con Fidel Herrera por el .5% (27 mil 300 votos y en tribunales), el 1.5% (78 mil votos contra Javier Duarte) y el senado de la República sin hacer campaña electoral (2%) ya que la representación plurinominal le dio la victoria en automático a Fernando Yunes Márquez.

Consideremos también la presidencial del 2012 donde el PAN ganó al PRI levantando 1.2 millones de votos en favor de la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota (en Xalapa, Enrique Peña Nieto perdió 3 a 1).

Otras derrotas también sustantivas se dan en el terreno judicial.

Desde el 2004 Yunes Linares ha sido objeto del deseo –pero de cárcel- de dos gobiernos –Fidel Herrera y Javier Duarte- que han hecho hasta lo indecible por fincarle responsabilidades penales y mandarlo a la cárcel sin lograrlo.

Es más las desmesuradas campañas propagandísticas en su contra lo han victimizado y Miguel Angel Yunes Linares ha quedado como mártir.

Y no sólo eso.

Es por quien habrá de votar el pueblo desposeído que observa como una Fidelidad galopante amenaza con perpetuarse en un continuismo que de fuero a los pillos y que siga adelante, con patente con patente de corso, el saqueo y la corrupción.

Ya mismo basta que Yunes Linares se pare en una plaza pública cualquiera y ratifique que cuando sea gobernador en la primera semana “meteré a la cárcel a Fidel Herrera y a Javier Duarte” para que la gente le entregue su voto y corazón.

Y si el PRI piensa que sólo serán dos años de pesadilla yunista… pues más valdría lo pensara dos veces, ya que el PAN de Yunes Linares trabajará por dos objetivos: constituirse como la primera reserva electoral de la república en favor de Margarita Zavala con 1.4 millones de votos en bandeja de plata y construir una gubernatura sucesoria 2016-2022 para Fernando Yunes Márquez o Miguel Angel Yunes Márquez.

¿Y por qué habría de ser de otra forma?

Aun cuando le guarde afecto, familiaridad y aprecio al primo Héctor Yunes Landa o al papá de Pepe Yunes, don Pepe, quien le ayudó a construir su carrera política, Miguel Angel seguirá hasta el fin el último tramo de su vida pública (del próximo sábado, en ocho, cumple 63).

Bastaría con que los considere, los respete, les ofrezca espacios bajo su mando gubernamental y no más.

De Yunes Linares se dice además que provocaría un baño de sangre.

Tal vez sí, tal vez no.

Consideremos que cuando se gobierna a una entidad como Veracruz con casi ocho millones de habitantes se cumplen consignas y se cobran agravios… pero por encima están las necesidades de Veracruz, al borde de la insurgencia, con autodefensas ya establecidas en zonas serranas, una presencia criminal real de tres cárteles y una bancarrota que demanda tiempo completo.

Las cosas, como todo en la vida, habrán de tomar su justo medio.

Pero indiscutible que ese es, ni más ni menos, el escenario que espera y da la bienvenida al infierno al PRI en riesgo de vivir la alternancia.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo