La capital del estado vive una de sus peores etapas en lo que a seguridad pública se refiere. El asalto callejero está a la orden del día, incluso en las céntricas calles de Xalapa es muy frecuente que mujeres y personas de la tercera edad sean despojadas de las pertenecías que llevan consigo. En la periferia el robo a pequeños comercios es también muy frecuente, lo mismo que el saqueo de casas habitación es común a plena luz del día en las unidades habitacionales.

Sin embargo, esta situación no preocupa ni ocupa a la administración municipal de Américo Zúñiga, quién es indiferente ante la inseguridad y a la caída de los niveles de vida de los habitantes de la ciudad por los deficientes servicios públicos. Lo que si concentra la atención del gobierno de la ciudad es su campaña publicitaria para promover la recaudación del impuesto predial y el pago de los servicios de limpia pública, de agua potable y del saneamiento que se cobran puntualmente pero se prestan con deficiencia.