(Primera parte)

La noticia no es nueva, el Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) del puerto de Veracruz quebró de tal modo que por más intentos que se hicieron por recuperarlo, no hubo manera de hacerlo. Uno de los factores de esta quiebra se debió a las malas administraciones que utilizaron y dejaron que se utilizara al SAS como la caja chica del gobierno. El director de este organismo, José Ricardo Ruíz Carmona vio al SAS como un negocio familiar pues colocó a muchos de sus familiares en la nómina. En su momento el diputado Cuauhtémoc Pola denunció este hecho. En una lista que presentara el diputado enumeró los siguientes nombres: Juan Carlos Carmona Fuentes -primo hermano de José Ricardo Ruiz Carmona- con un salario de 650 mil pesos al año, Luis Rafael Jiménez Domínguez -el incondicional de Pepín- con 950 mil pesos, Corina Tello Femporosa -hija de José Tello Allende actual director del organismo- con 466 mil pesos, Francisco Paratore Aceval -cuñado de Pepín- con 470 mil pesos; Roger Manuel Pavón Espinoza -secretario del sindicato de Pemex- con 825 mil pesos de nómina anual; Jesús Carrillo García con un salario de 510 mil pesos, Alicia Agüero Domínguez con 500 mil pesos, Rosa María Casarín Amoros con 490 mil pesos, Mario Alejandro Aceval Rosas -suegro del primo del hermano de José Carmona- con 490 mil pesos, Jesús Amado Rosas con 426 mil pesos, Carlos Aguilar Bucio con 412 mil pesos; José Miguel Ángel Miranda Gallardo con 405 mil pesos, y Mayra Diaz Téllez con 398 mil pesos.

Y la lista sigue y sigue. Por supuesto con ese cargo a la nómina era imposible que el Sistema de Agua y Saneamiento sobreviviera. En parte debido a esto el SAS quedó a deber cantidades millonarias. 580 millones a CONAGUA; 13 millones al IMSS; 13 millones a CFE; 9 millones al INFONAVIT.

Pero por si esto fuera poco, el sindicato de trabajadores del SAS, liderado por Angélica Navarrete, se convirtió en una plaga que devoró lo que Pepín Ruiz Carmona le dejaba. De hecho entre los dos hubo una connivencia en la que se repartían los ingresos del SAS a manos llenas, pensando que eso les habría de durar toda la vida. Su voracidad no les permitió entender que estaban matando a la gallina de los huevos de oro.

Técnicos especializados señalaron que el Sistema de Agua y Saneamiento bien hubiera podido laborar con la cuarta parte del personal que supuestamente laboraba. Pero Angélica Navarrete, en complicidad con la dirección del SAS dejó que la plantilla laborar creciera de manera desmesurada. Muchos de esos trabajadores, se calcula que unos 300, eran aviadores colocados por el sindicato, aviadores que mes con mes cobraba un sueldo que no devengaban. Aparte de eso y con tal de no tener problemas con el sindicato los directores le daban a Navarrete todo lo que pedía. Es por ello que el contrato colectivo contiene cláusulas totalmente lesivas para la institución. Por ejemplo: La canasta navideña por trabajador tiene un costo de 11 mil pesos. Es decir 14.5 millones de pesos en una sólo cláusula contractual; asimismo existe una cláusula para el festejo por el aniversario del sindicato de 980 mil pesos; el contrato representa 234 días más de pago anual (15 días festivos, 50 días de aguinaldo, 63 días para actividades culturales, 20 días para “modernización administrativa”). Aparte de todo esto Angélica Navarrete exigía 800 millones de pesos anuales de obligaciones al contrato colectivo de trabajo con el sindicato “José Azueta”.

Angélica Navarrete siempre se ostentó como una lideresa todopoderosa, durante muchos años estuvo cobrando 20 mil pesos para el ingreso a su organización sindical y así obtener una plaza laboral.

Ante la quiebra del SAS, el sistema de aguas tuvo que ser privatizado a grupo MAS, es decir, Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento que resulta de la fusión entre ODEBRECHT ambiental y Aguas de Barcelona. Este grupo que ganó la licitación internacional para asociarse con los municipios de Veracruz, Medellín y Boca del Río. Goza de una concesión de 30 años otorgada por el Congreso del Estado para prestar el servicio de agua potable en la mencionada conurbación. Se sabe que Grupo MAS invertirá cerca de 13 mil millones de pesos en la infraestructura potable durante los próximos 11 años.

Al ver que la privatización del servició del agua era inminente, la todopoderosa secretaría del sindicato “José Azueta” quiso negociar en lo oscurito el asunto de las liquidaciones, cosa que no consiguió. Sin embargo, una vez que ve el barco hundirse, Angélica Navarrete todavía piensa vender cara su derrota. Es por ello que en las últimas semanas ha estado engañando a sus agremiados haciéndoles creer que ella lucha por sus derechos y por una liquidación justa. Pero la voracidad de esta mujer y de sus cómplices ha llegado a extremos que no se imaginaban. Todo eso lo relataremos en una segunda parte.

Armando Ortiz                                                                    aortiz52@nullhotmail.com