En el continente americano se percibe una ofensiva de los partidos de derecha por el control político en países que están fuera del control de los organismos financieros multinacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo cuyas políticas han provocado deudas impagables y el empobrecimiento de países enteros.

El objetivo de esta ofensiva se localiza de manera muy clara en los países que han implantado modelos de desarrollo basados en políticas públicas que fomentan la seguridad social, los subsidios a la educación, a la vivienda y el fomento a la salud y la protección de su mercado interno, así han caído
Argentina y Venezuela, y el siguiente paso pudiera ser Brasil donde la presidenta, Dilma Rousseff, enfrenta una embestida de sus opositores que han logrado iniciar un juicio para separarla del cargo e incluso enviarla a prisión