La elevada percepción ciudadana respecto a malos manejos del recurso público en el gobierno del estado se refleja en lo que, por ejemplo, propone el diputado Ricardo Ahued para crear conciencia pública que avise a los servidores públicos que se les está vigilando y no se permitirá más la rapiña sin castigo, equivalente a una auditoría ciudadana para terminar con los abusos en la gestión pública. Por su parte, el empresario Augusto Zamora señala que se debe exigir el castigo a quienes “han robado a las arcas del estado”. Se habla por lo que se advierte y es público sobre gente llegada al gobierno en condiciones económicas nada bonancibles y a la vuelta de algunos años están convertidos en propietarios de inmuebles que ni en sueños podrían conseguirse trabajando en la burocracia, excepto que se acuda al latrocinio. Para ellos se pide castigo, devolución y encierro; aunque quizá sea mucho pedir.