En Veracruz, los encargados del ramo turístico del gobierno del estado en su lenguaje pleno de optimismo aunque ausente de veracidad acostumbran comparar el atractivo veracruzano con el de Acapulco, con el que según ese optimismo, competimos. Ojala fuera así, nada mejor que una industria turística desarrollada que genera empleos permanentes al por mayor; desafortunadamente la realidad avisa que estamos aún muy lejos de acercarnos a esa competencia, sólo en el número de hoteles de cinco estrellas estamos a distancia considerable. Difunden desde Acapulco una ocupación hotelera de 91.4%- la zona Diamante de Acapulco alcanzó un 93.1 por ciento; Dorada 95.2 por ciento y Náutica 64 por ciento. “Ixtapa-Zihuatanejo alcanzó una estadía del 88.2 por ciento y la ciudad colonial de Taxco de Alarcón llegó este sábado al 60.7 por ciento”, da envidia de la buena. ¿Qué nos falta? Ganas de hacerlo bien, gente que sirva, porque dinero sí hay.