En realidad, eso del procedimiento para seleccionar al candidato del PRI al gobierno del Estado es sólo cuestión de voluntad; ya sea por encuesta, ya por consulta a la base, ya por elección de Consejeros, finalmente responderá a las preferencias de Peña Nieto, y la decisión se vestirá con el ropaje más adecuado a las circunstancias.