Sin tacto
Por Sergio González Levet
16 de diciembre de 2015

Sigo el consejo de Joan Manuel Serrat de que la mejor manera de vencer una tentación es sucumbiendo de lleno en sus brazos, y por eso me dejo llevar por la costumbre que actualmente tienen muchos periodistas de tratar de adivinar quién será el aspirante que llegará a ser el próximo Gobernador de Veracruz, a partir del 1º de diciembre de 2016. Es decir, dentro de 350 días, que en términos de sueldos y prestaciones representa 23 quincenas, un bono de marcha, y un aguinaldo y medio (el Gobierno del Estado terminó de depositar este martes 15 la mitad de la gratificación de fin de año a sus empleados y trabajadores, en tiempo y forma, uff).

Esta columna que nunca termina de agradecer a sus lectores que la sigan, está en condiciones de hacer un retrato hablado de la persona que conducirá seguramente los destinos de nuestra entidad durante los dos años que durará la maxigubernatura.

Al igual que otros, mi columna y yo (es como decir “mi caballo y yo”) recibimos línea desde las alturas, fuimos bendecidos con una línea directa desde el pináculo mismo del poder, y estamos en condiciones que decir lo que opinan, aman y odian, y hasta piensan y sueñan los funcionarios más poderosos de la nación, ésos en los que recaen las decisiones más graves.

¿Que cómo será el próximo mandatario estatal?

Enlistaré algunos datos que nos proporcionaron en la más absoluta secrecía. Ruego a la discreta lectora y al comunicativo lector que guarden para sí esta delicada información y no se la cuenten a nadie, no sea que por andar de hocicón su servidor, se le vaya a caer la oportunidad a esa persona a la que desde ya le vengo apedreando con mis suspiros las rejas de sus balcones, para ver si voltea a ver a el más humilde de sus seguidores y me promete aunque sea un puestecito así de chiquito en la próxima administración.

Me dice mi confidente que quien será el próximo Gobernador no nació en ninguna de las magnas concentraciones conurbadas de Veracruz. Es originario de un pueblo de mediano a grande, y sus paisanos le manifiestan un gran afecto porque ha ayudado a muchos de ellos.

Nuestro personaje en su currículum ostenta haber sido (¿ostenta haber sido?”, ya estoy escribiendo como ciertas grandes plumas de Veracruz, que se caracterizan por su pésima prosa)… Mejor: en el currículum de nuestro personaje aparece la Presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI como uno de los puestos que engalanan su carrera (¡gracias a las benditas prosodia y sintaxis!).

Otro rasgo en su hoja de servicios, éste de elección popular, es que conoce lo que es sentarse en una curul como diputado.

Una más: se formó en la disciplina estricta de su padre, un hombre de un origen específico, y cuyo origen le aportó precisamente su carácter férreo.

Aunque se mantiene dentro de los límites del peso, no practica ningún deporte de conjunto. Ni beisbol, ni futbol, ni basquetbol.

¿Qué más? ¡Ah, sí!: tiene su lugar de residencia en el Estado de Veracruz, aunque actualmente trabaja en el Congreso de la Unión.

Con eso ya se va descorriendo el velo, armando la figura del nuevo mesías. Córranle, acérquense a él…

Aún están a tiempo.

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