De nueva cuenta Estados Unidos y Rusia se han sentado a la mesa de la negociación y acuerdan las bases de una salida para el conflicto en Siria que ha venido amenazando la paz y la seguridad en diversas regiones del planeta, situación que ya ha arrojado miles de muertos en combate, y otros cientos en ataques a la población civil indefensa que nada tiene que ver con esos conflictos.

En realidad estas naciones encabezan bloques de interés económicos y geopolíticos, por eso la solución que se ofrece es una salida paulatina del gobierno de Basher Al Assad aceptado por Estados Unidos a cambio de que Rusia intensifique los ataques al estado islámico. Así ambos bloques mantienen su injerencia en la región, Rusia como proveedor de recursos al gobierno sirio puede conducir una transición política, mientras que los Estados Unidos pueden contener el crecimiento del Estado Islámico que viene amenazando a sus aliados europeos y su propio territorio.