Los resultados de las elecciones generales en España marcaron una tendencia muy clara hacia una nueva redistribución del poder político; dejan, además,  un contundente mensaje de los votantes españoles para acotar el poder de los partidos tradicionales a través del voto a favor de “Podemos”, de tendencia de izquierda, y “Ciudadanos” de corte conservador, y que obligan al Partido Popular del presidente Mariano Rajoy a modificar sus políticas de gobierno para garantizar la gobernabilidad a partir de nuevos pactos con la oposición.

El proceso electoral que incluyó la renovación de los diputados y senadores, además del presidente del gobierno español, ha sido el marco para confrontar las tradicionales visiones políticas del país, con las de renovación, sin embargo lo más notorio es el nivel de rechazo a las políticas económicas implantadas por el todavía gobernante Partido Popular que retiene el poder con márgenes muy estrechos.