Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
17 de diciembre de 2015

¡Ahora quiere ser diputado!

Tras su efímero paso, primero por la Secretaría de Educación y después su fracasado tránsito por la Secretaría de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado ahora huye del barco del Duartismo, que por cierto ya hace agua.

Se va.

Presentará su renuncia el primero de enero del 2016 y buscará, con la autorización yunista buscar la candidatura local para la diputación local por Minatitlán.

Ello como un primer paso, ya que su ambición ¡a su edad! es alcanzar la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado.

Eso es lo que al menos comenta el propio Flavino a sus cercanos. Ese es el escenario ideal para este político oaxaqueño, avecindado en Veracruz.

La realidad, sin embargo, apunta al hartazgo del jefe del ejecutivo estatal Javier Duarte ante lo errático y magros resultados de su gestión en donde se recrudecieron las marchas callejeras y la industria de la protesta tomó carta de naturalización.

Flavino lo convirtió en el mejor de los negocios.

Como lo fue cuando ocupó la misma secretaría en la época de Miguel Alemán, que fue justamente cuando cobraron carta de naturalizaciones los aviadores de la Secretaría de Educación, que dos décadas después sigue padeciendo el aparato de poder.

Educado a la vieja usanza Flavino Ríos, por años creyó que su actuar político del pasado no sería documentado, ni recordado. Creía que ir cambiándose de piel siempre al lado de los ganadores se podría proteger todo el tiempo.

Su ambición política no ha tenido límites y es de esos personajes que, como Carlos Brito, no pueden estar sin el poder y el dinero y hacen lo que sea para obtenerlo y preservarlo.

Por ello típico en este decantado político su aire de soberbia y de perdonavidas cuando tiene el poder. Se sobredimensiona y deja de ser el Flavino sencillo y dicharachero con quien se alterna cuando está desempleado.

El, al igual que Elizabeth Morales García, hoy en el sepulcro político, es de los que desconoce a sus amigos y hasta a sus mentores, así como a quienes dieron su mejor esfuerzo por apoyarlo.

Notario y constructor, con una familia que lo que tiene en dinero en bancos no se lo acaba ni la próxima generación, hoy busca salir del hoyo en que metió al gobierno de Javier Duarte.

Va en busca del fuero que lo proteja de sus rapacerías.

Sabe que abrió las puertas a nuevos grupos criminales que hoy se disputan la plaza –entre los Zetas, el Cartel del Golfo y Nueva Generación-.

Y busca olvidar que la inseguridad se acentuó en su gestión y que los amarres alcanzados por Gerardo Buganza y Erick Lagos, con grupos regionales de poder, quedaron rotos.

Ya mismo para el agonizante secretario de Gobierno el tema de la inseguridad es de carácter “sicológico”, según afirmó en el Congreso del estado en el marco de la glosa del V Informe de Gobierno.

“La percepción de Inseguridad en Veracruz es una percepción de tipo psicológico”, dijo.

O sea según el “Vaso que estén mirando los veracruzanos vacío o lleno”. Es decir, los muertitos, secuestrados y heridos, son de origen mental o irreal, según se encuentre el ciudadano mentalmente. Así pues, si esta con stress si ve las cosas raras de la inseguridad y si esta mentalmente sano, todo se encuentra normal.

“La Seguridad está mejor que hace cinco años” ahora estamos en un lecho de rosas ya que, según él, los avances en el combate a la delincuencia, han sido muchos y hoy los veracruzanos tienen la seguridad que han “soñado”.

Deslinda además de todos los problemas políticos, sociales y económicos al gobierno del estado, endosando a los veracruzanos el broncón acusando percepciones sicológicas.

El del problema en la azotea es de él ya que padece amnesia.

El olvido es su principal aliado.

Más no para quien le recuerda aquel 2004 cuando se lanzó por la candidatura por el gobierno de Veracruz asumiéndose oriundo de Minanitlán hasta que lo desenmascaró el periodista, ya desparecido, Cesar Vázquez Chagoya, quien en su momento escribió:

“La Contraloría General del Estado toma nota de una carpeta en la que llevaba una copia certificada del acta de nacimiento del Notario Público y pre candidato Flavino Ríos Alvarado, firmada por su tío Eloy Alvarado Antonio, Agente Municipal y encargado del Registro Civil de Mogoñé, municipio de San Juan Guichicovi, ex distrito de Juchitán, Oaxaca.

En el documento de fecha 14 de octubre de 1967 se asienta que: “Siendo las 15 horas del 23 de diciembre de 1950 compareció el señor Genaro Ríos quien presentó un niño que lleva por nombre Flavino, quien nació a las 9 horas del día 22 del mes en curso y pide se haga constar que lo reconoce como su hijo legítimo”.

En el acta, se indica también, que son sus padres: Genaro Ríos y María Alvarado, originarios y vecinos de Mogoñé.

Explica Vázquez Chagoya que Flavino estudió la Primaria y Secundaria con su acta original de nacimiento, pero para ingresar a la Universidad Veracruzana solicitó la mencionada copia en hoja expedida por la Tesorería del Estado de Oaxaca.

Flavino se recibió en la UV.

“Fue dirigente juvenil cenopista y en 1973 viene de regidor al ayuntamiento de Minatitlán y estando en ese cargo, el 22 de noviembre de 1974 solicita un acta extemporánea para hacer constar que el 22 de diciembre nació en Minatitlán”.

“Ya sabía quizá, que el uno de diciembre de ese año iba a ser el secretario particular del subsecretario de gobierno, Carlos Brito Gómez, en el gobierno de Rafael Hernández Ochoa y su futuro político estaba en Veracruz y no en Oaxaca”.

Con esa acta de nacimiento donde se hacen constar datos falsos a una autoridad, obtuvo en 1992 la Notaría Pública y recientemente la fe de los actos de los ciudadanos.

En el 2000 se reforma la Constitución de Veracruz y se establece que para poder ser funcionario de primer nivel se necesita ser veracruzano por nacimiento o hijo de padres veracruzanos y Flavino durante la administración de Miguel Alemán, que concluyó en el 2004, fue el Secretario de Gobierno, y como tal, representante legal del gobierno estatal; suplente del gobernador y todavía se postuló para ser candidato del PRI a la gubenatura.

Flavino, dice Vázquez Chagoya ha cometido actos violatorios a la administración pública que le competen a la Contraloría, así como delitos del fuero común que son competencia del Ministerio Público.

Su delito está en su acta del 22 de noviembre de 1974, donde miente a una autoridad para obtener un instrumento público y cargos y concesiones que sólo pudieran tener los veracruzanos por nacimiento.

Yo sabía que mentía cuando en una ocasión me comentó que su padre don Genaro Ríos nunca lo registró por temor de que tuviera que enrolarse algún día en las filas militares y que había estudiado con su fe de bautismo.

“Tales pruebas que lo pondrían al descubierto, deberían ser un golpe moral tan fuerte, por lo menos ruborizarlo, pues se derrumba a los ojos de quienes lo encumbraron creyéndolo veracruzano y de quienes lo tenían como hombre íntegro”.

Ahí está pues, la historia de quien de cara a la ineficiencia sale del gobierno de Javier Duarte para ir por una diputación local –antes, el año pasado buscó, sin conseguirlo, la diputación federal- a sabiendas que anda fuera de la legalidad.

Lo que nos faltaba en Veracruz.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo