Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
15 de diciembre de 2015

 

¡Repudio total a Silva!

 

Aun cuando Pepe Yunes va adelante en la preferencia del centro para ligarse a la de dos años, su par Héctor Yunes Landa se declara listo para tomar la estafeta 2016-2018.

Dice en corto que ya habló con el primer priista… “el bueno, el que sí decide”.

También que ya está enterado y de acuerdo el jefe del gabinete, Miguel Angel Osorio Chong. Asimismo ya cruzó el tema con Manlio Fabio Beltrones “¡Héctor, felicidades!” y el pasado domingo en desayuno privado con Pepe Yunes definieron estrategias a partir del proyecto de ocho años que tienen comprometido.

¿A Javier Duarte le gusta ese tamal? (eso no lo preguntó este reportero a Héctor Yunes Landa).

Duarte no confía en Héctor.

Le teme. Le atemoriza su línea dura, su firmeza en las decisiones y lo considera igual o peor que Miguel Angel Yunes Linares en materia de aplicación estricta de la ley.

Sin embargo, si no hay de otra sopa cerrará los ojos, apretará la nariz y la tomará ya el PRI no puede perder.

Y no puede perder porque entorpecería el proceso de la sucesión presidencial del 2018. No puede perder y entregar la plaza al PAN porque la Fidelidad completita, incluidos Fidel Herrera y Javier Duarte irían derecho al bote tras la asunción de Miguel Angel Yunes Linares.

No puede perder el PRI y entregar la plaza a la izquierda, a Morena, porque el escenario se pondría peor.

Con Andrés Manuel López Obrador en manos del enclave energético que representa Veracruz, le daría un vuelco a la república echando abajo la reforma energética y empujando a la federación a la alternancia so riesgo de romper el pacto federal y declarar a Veracruz estado independiente.

¿De ese tamaño?

De ese tamaño es el temor del centro particularmente una vez que el legendario Peje adelanta que estará en estas tierras toda la campaña electoral hasta el día de las elecciones.

Acaso por ello Duarte trabaja en paralelo con serio empuje de última hora en favor de Francisco “el gordo” Valencia, como cuña para romper la alianza PAN-PRD.

En fin, que el PRI no puede perder Veracruz porque sería irreversible.

Veracruz de cara al resto a la federación, no tiene comparación ni en lo político, ni en lo social, ideológico o económico. Veracruz es punto de inicio y encuentro de todo proyecto de carácter nacional que se quiera emprender.

El tema, sin embargo, lo representan las últimas consideraciones y decisiones de carácter político electoral que por estos días se están tomando mismas que habrán de definir las estrategias del 2018.

Esto es, si se hace bueno el proyecto de los ocho años que plantean Pepe y Héctor, entonces estamos hablando de plancharle el camino a Héctor Yunes Landa en lo inmediato y abrirle de manera simultánea el espacio a Pepe Yunes para la sexenal.  

Ya el propio Héctor declaró a este reportero que “Sería un honor que Pepe fuera mi coordinador de campaña”. Pero además ha insistido en el “No te equivoques. ¡Yo seré el candidato y futuro gobernador!”

De Erick Lagos se niega abundar. Tan sólo destaca que está fuera de tiempo y circunstancia y de Silva opina que no le da para ganar.

Es lo mismo que piensa Javier Duarte, quien con el alma y la vida desearía que fuera el Cisne, pero tampoco a dicho político local estigmatizado le da ya que no trae los amarres del centro y lo de Aurelio Nuño es más mediático que real.

Pero además siendo proyecto presidencial para el actual secretario de Educación Pública no está en su potestad meter ruido a lo que está trabajando el resto del equipo Videgaray, Meade, Virgilio, Aportela y el propio Pepe Yunes, parte sustantiva de ese equipo.

Esa es la circunstancia que está en juego.

Ese es el juego en el que legítimamente busca participar Javier Duarte no sólo para salvar el pellejo, sino para no entregar la más importante oficina del gobierno de Veracruz a Yunes Linares o a Morena.

La decisión está por darse.

Si Pepe no tiene más remedio tomará la de dos. Si la decisión es por Héctor, Pepe no tiene inconveniente. Si la propuesta de Duarte no fuera por Silva, por las razones arriba expuestas, Pepe no está muy cierto en que la estafeta la tome Tomás Ruíz, pero sí que en lo inmediato se empiece a trabajar en la transición.

Javier Duarte deberá entregar la Secretaría de Finanzas para empezar el reordenamiento económico de Veracruz y permitir revisar la administración pública.

Pepe poco quiere saber del Duartismo, respetará, sin embargo, a la institución, pero no las pillerías y así se lo ha hecho saber al gobernador en las dos últimas reuniones privadas.

Pepe tampoco quiere que Duarte meta la mano, pero Duarte reclama participación en la fiesta y no que lo saquen de ella y Pepe lo que ofrece es garantía, pero institucional, participación institucional y opiniones institucionales.

No podrán entrar los saqueadores pero sí considerar a ciertos colaboradores de Duarte que han trabajado y que legítimamente van por un cargo de elección popular.

No se entregará, sin embargo, el Congreso del estado al gobierno saliente.

La idea es sepultar a la Fidelidad, sacarla de Veracruz y dar vuelta a tan ominosa página de un doble sexenio de tragedia.

No así con Héctor Yunes Landa con quien Pepe trabajará de manera armónica ya que es un hombre de palabra, una garantía. Es quien sentará las bases del nuevo Veracruz que propone el proyecto de los ocho años.

En fin, esto es lo que se escucha por ahí… lo que alguien me platicó.

¡Adivina, adivinador!

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo