Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
09 de diciembre de 2015

Queda claro que en Veracruz hay dos PRI.

El de los hijos desobedientes, los Yunes rojos, que están trabajando a ras de piso y el de la Fidelidad, cupular que en las últimas horas observa como transita al cesto de la historia en medio de señalado desprestigio y acusaciones de raterías y corrupción.

El encuentro de los equiperos de Héctor Yunes Landa y Pepe Yunes hermanados en el pacto de El Domo en pos del rescate de Veracruz, se registra a la par de los últimos esfuerzos de un desvencijado Duartismo empeñado en empujar a la de dos a su dirigente priista Alberto Silva.

El nuevo PRI que están construyendo los Yunes, define rutas. “El enemigo está dentro”, dice Héctor. “Duarte no es quien decidirá”, sostiene Pepe.

Mientras el PRI de la Fidelidad en la desesperación apuntala al Cisne soltando un vistoso logotipo –es una “s” torcida y muy femenina acompañada de una biografía color de rosa que busca tapar ominoso pasado.

“Tenemos un proyecto claro, salvar a Veracruz”, dice Héctor. En tanto Pepe adelanta que no se romperá la unidad “pese a quien le pese”. Ambos se ven tranquilos. Hacen bloque. Saben que van por la de ocho años y a ambos conviene lo que viene.

Del lado oficial, del sector gobierno, no hay respiro. “El PRI veracruzano desde Tecolutla ratifica que está cerca de la gente”, en tanto el legendario y tristemente célebre Cisne se cubre aclarando que su paso por la oficina de prensa del gobierno fue transparente a pesar de las evidencias documentadas y la denuncia del representante del PRD ante el INE, Pablo Gómez, quien acusa desvío “por cientos de millones de pesos para campañas electorales”.

La del lunes en el Domo, sin embargo, es la más clara señal de los dos caminos que tiene el PRI en la entidad.

Rémoras que se filtraron gritando lealtad a la unidad yunista y buscando su integración al nuevo proyecto no son más que el reflejo de que el barco ya se ladeó y empieza a hacer agua. Héctor y Pepe, claros del juego que juegan dan cabida.

“Ya vendrá el momento del juicio final”.

Y la actividad no cesa. Del otro lado del mostrador, el PRI de Silva, cita al Consejo Político para este fin de semana para determinar el proceso de selección de su candidato a la gubernatura que adelanta estará encaminado a una decisión por asamblea de consejeros y no por encuestas ni consulta a la base porque le sería desfavorable dado que es un desconocido.

Para los Yunes, sin embargo, el escenario es otro. La decisión vendrá del centro, de Enrique Peña Nieto y de ahí derivará una férrea disciplina de Javier Duarte y el PRI de Veracruz que tendrá que cambiar liderazgo.

La Fidelidad, sin embargo, se empeña en abrazarse a Nuño, ignorando a Peña, a Manlio y al aparato federal. Se perdió el pudor del juego. Tiraron a la basura a Erick Lagos y ya sólo corre en la recta final Alberto Silva.

Para el dúo dinámico del otro lado de la banqueta, el proyecto va más allá de la nominación del candidato y la campaña. Las metas de Pepe y Héctor son ganar en primer lugar la contienda, luego visionar el futuro del proyecto de los ocho años.

Quien llegue a la de dos mantendrá el compromiso de cooptar al equipo del que va a la de seis abriendo las puertas del PRI para que prepare la del 2018 y permita la opinión en el proceso de selección de los candidatos a las diputaciones locales que serán los garantes de los distritos electorales para la sexenal estatal y federal.

Asimismo queda claro que una vez alcanzada la victoria de la de dos y ya gobierno se sentarán las bases políticas, económicas y sociales para el 2018.

El gobernador de la de dos reconocerá e invitará a participar en las tareas de gobierno a los equiperos de la de seis que “son aliados no contrarios”, son parte del compromiso.

Así, el proyecto de ocho años que arranca con la de dos habrá de guardar el indeclinable compromiso de preservar la plaza para la federal, es decir, mantener a Veracruz como la segunda reserva electoral.

Por tanto, no podrá el PRI en el 2018, para la elección presidencial, bajar de 1.4 millones de votos.

La unidad Pepe/Héctor; Héctor/Pepe no sólo es de palabra, misma que habrán de honrar, sino que deberá traducirse en los hechos.

Por ello la de este lunes fue fundamental, el parteaguas en la estrategia hoy abierta, declarada.

En el Domo, en ningún momento se registró escarceo de discusión, confronta o división. No hubo mohines, ni berrinches de parte de los actores centrales.

Y si bien de mal gusto quienes quisieron estar cerca de la foto o sentarse al lado de los gallos o filtrarse los primeros traidores del Duartismo, así como la imprudente y muy señalada asistencia de políticos de reputación política poco edificante, no hubo desprecios, pero tampoco promesas y menos compromisos. Sólo la definición de que “El PRI es muy grande y caben todos”, diría Pepe Yunes.

Ese es el escenario a un tris del destape.

Y si bien hay mucho ruido mediático y locuras de última hora, queda claro que la madurez, coherencia y rumbo claro están del lado de Héctor y Pepe Yunes.

Ese es el camino. El de las fantasías está llegando a su fin.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo