La dirigencia estatal del PRD-Rojo hace de todo con tal de mostrar distancia del gobierno de Javier Duarte, sin embargo su presidente Rogelio Franco Castan, carga con el estigma de haber contribuido al asentamiento del actual grupo en el poder. Aún con la alianza electoral con el PAN, para el PRD no será fácil esa separación, incluso la protesta callejera y la crítica ácida de que hoy hace gala Franco Castan no es un barniz suficiente para ocultar sus múltiples conexiones y compromisos con el actual gobierno.

En esta circunstancia resulta perjudicial a los proyectos de cualquier candidato a gobernador ya que un amplio segmento de los votantes de la izquierda y sobre todo del llamado voto duro del PRD, no irán detrás de la coalición PAN-PRD debido esa creciente desconfianza por el repentino cambio de bando de la dirigencia del PRD, incluso para sectores del PAN, será un aliado poco confiable a la hora de nombrar candidatos competitivos en los distritos y en el cuidado de las casillas. Si llevando candidatos propios no le cuidaron las manos al PRI, resta ver si lo hacen ahora que participan con candidatos de otro partido.