Los bloqueos de calles y la toma de edificios públicos sólo eran un método recurrente en la protesta social, hasta que el presidente municipal de Xalapa recurrió al mismo operativo de cerrar el tráfico vehicular, sólo que con el fin de disponer del viaducto que cruza por debajo del Juárez para organizar un desfile de modas.  Sí, un desfile de modas que obstruyó por varias horas el tráfico vehicular y que contribuyó a hacer más caótico el paso por el centro de la capital.

Si bien es cierto que la ciudad necesita la promoción de actividades que contribuyan a mejorar su economía y recuperar su condición de centro cultural, eventos como el organizado el pasado fin de semana en el corazón de la ciudad sólo muestran la deficiente capacidad organizativa del ayuntamiento para enfrentar el caos vial, se trasluce además, una insensibilidad ante verdaderos problemas de orden social, como la inseguridad de las calles, o la lamentable condición de sus banquetas, que de atenderse por la autoridad municipal, bien podrían contribuir a mostrar una ciudad que se disfruté por habitantes y visitantes.