Conocer la historia de Sergio Angeles Soriano, policía de la Ciudad de México que devolvió a su dueña los 42 mil pesos que encontró de manera accidental en una bolsa que contenía identificaciones de la persona a quién pertenecía tal cantidad, da muestras de que los valores humanos son fundamentales para quienes se desempeñan en el servicio público, esto por supuesto involucra a todos los niveles de la administración gubernamental.

El ejemplo anterior contrasta con el violento desalojo de manifestantes de hace días en Xalapa, que deja ver que quienes instruyen los operativos de la policía en Veracruz para golpear manifestantes, no tuvieron que reunir ese perfil en valores humanos que se requiere también para prestar el servicio de la seguridad publica, y que aunque suponga que sólo demanda acciones de fuerza, también exige altas dosis de inteligencia y respeto hacia las personas.

En Veracruz seguramente también hay policías con valores y que encuentran en su trabajo una manera honesta de ganarse la vida, sin embargo desde los altos mandos
se les instruye para golpear manifestantes, sean hombres o mujeres no importa la edad. Es evidente que desde la jefatura policiaca se anida esa falta de valores y predomina la saña y el rencor social.